De die in diem
Yuval Noah Hariri plantea un problema interesante. En los anteriores periodos de automatización, un campesino que perdía el trabajo por la automatización en el campo podía conseguir empleo en una fábrica de tractores. Después un obrero que perdía el trabajo, podía conseguir empleo como cajero en Walmart. Pero si ese empleado pierde actualmente su trabajo, es muy difícil que consiga empleo como piloto de drones. Y si aún así lograra hacerlo, se tendría que reinventar en pocos años porque los pilotos de drones ya no serían necesarios.
Yuval Noah Harari, en su obra 21 lecciones para el siglo XXI, dice que a partir de la crisis del 2008 la gente se siente más desilusionada del relato liberal. Aunque reconoce que no todo va bien, el relato liberal tiene la solución a muchos de los problemas que nos aquejan: “conceder más libertad a la gente”. De acuerdo con el autor, algunas naciones han descubierto que les gusta el antiguo mundo jerárquico o no quieren renunciar a privilegios de raciales, nacionales o de género, otras naciones, han descubierto que el relato liberal es un gran chanchullo que enriquece a la elite a costa de las masas. Yuval Noah Harari hace un repaso de los obstáculos que sufrió el liberalismo en la primera y la segunda guerra mundial, como al principio se centró en los privilegios de una clase media y aparentemente ciego a la clase trabajadora, las mujeres y las minorías. Pero después el liberalismo amplió sus horizontes y acabó valorando las libertades y los derechos de todos los seres humanos. A partir de 1990 se declara el fin de la historia y se pensaba que todos los países serían liberales. Harari argumenta que los votantes de Trump no desecharon totalmente el liberalismo, sino su parte global.
El diario El País publica una entrevista a Slavok Zizek, filósofo esloveno de 69 años y postmarxista. En ella, se le cuestiona a Zizek sobre la bienvenida que le dio a Trump, a lo que el filósofo contesta:
“Porque Trump es una bendición, aunque protagoniza un tipo de conducta horrible, capaz de todas las rupturas. Precisamente por eso puede despertar, desencadenar, alguna reacción. Lo que hace Trump es una locura, pero antes ocurría lo mismo paulatinamente. Con el medio ambiente, con todo. Algunos izquierdistas hacen comparaciones erróneas. Si te disgusta Trump o el nuevo autoritarismo, y eres vago para analizarlo, la analogía es cómoda: “¡Oh, es fascismo!”. Esa analogía con los años treinta es demasiado sencilla. Es más adecuado remitirnos a la decadencia anterior a la Primera Guerra Mundial cuando, igual que hoy, todos se preparaban para la guerra, pero nadie la creía posible.”
Mario Vargas Llosa en su obra Historia de un deicidio cuenta que Gabriel García Márquez cantaba de niño una canción sobre Mambrú que se fue a la guerra. Cuando le preguntó a la abuela quién era ese tal Mambrú, la abuela que no tenía la menor idea le dijo que era uno que se había ido a la guerra con su abuelo. Cuando García Márquez se dio cuenta que no era otro más que el Duque de Malborough, prefirió la versión de la abuela. A mi me habían dicho que la doctora Moreno tenía siete doctorados, desde teología hasta química. Que en alguna ocasión le había dicho a un Arzobispo u Obispo que no rebuznaba porque no daba el tono. Después de buscar información en internet, descubrí que la doctora María de los Ángeles Moreno Enríquez no tenía siete sino tres doctorados. La conocí cuando mi profesor de Historia de las Relaciones Internacionales, Raúl Figueroa, nos llevó a una plática sobre historia del arte en su casa por los rumbos de la colonia San Rafael. De acuerdo con un perfil elaborado por Guadalupe Avilés Moreno, la doctora Moreno estudió en la Escuela Nacional de Ciencias Químicas. En México obtuvo doctorados en Letras e Historia. En la Universidad de Carolina del Norte estudió una Maestría en Artes (Literatura y Antropología) y en la Universidad de Columbia realizó un doctorado en Historia del Arte. Y en Francia obtuvo la certificación agrégés para convertirse en profesor de liceos o universidades. El perfil indica que la doctora Moreno se encontraba jubilada desde 1985 e impartía conferencias y charlas informales en su casa sobre historia, arquitectura, literatura o arte. Antes de conocer a la doctora Moreno, Bustos-sensei era la persona con más doctorados que conocía. Nazario Bustos García me dio clases de japonés en 1989 y tenía dos doctorados, uno en psiquiatría y otro en educación, por la Universidad de Tsukuba, en Japón. En el ITAM, José Francisco Fernández Santillán tenía dos doctorados; uno en historia de las ideas políticas, por la Universidad de Turín, y otro en Ciencia Política por la UNAM.
Andrés Manuel López Obrador se autodefine como liberal, como se definían los liberales del siglo XIX en oposición a los conservadores. Reyes Heroles decía que los priistas del presidencialismo mexicano se sentían herederos de los liberales del siglo XIX y enaltecían al indígena muerto, con el que se identificaban, la raza de bronce, a la vez que pisoteaban y discriminaban al indígena vivo. A leer “La llamada de la Tribu” de Mario Vargas Llosa, me doy cuenta de que Andrés Manuel no es liberal, sino marxista. Dice Vargas Llosa que “el liberalismo es una doctrina que no tiene respuestas para todo, como pretende el marxismo, y admite en su seno la divergencia y la crítica, a partir de un cuerpo pequeño pero inequívoco de convicciones”. Ante la metedura de pata que fue cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), Andrés Manuel dijo que había corrupción en los contratos. Siempre la respuesta correcta es la corrupción. Que si amanece nublado, la respuesta es la corrupción de la mafia del poder. De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, dogmatismo es la presunción de quienes quieren que su doctrina o aseveraciones sean tenidas por verdades inconcusas. De nueva cuenta cito a Vargas Llosa, para quien el liberalismo no es dogmático. El liberalismo “sabe que la realidad es compleja y que a menudo las ideas y los programas políticos deben adaptarse a ella si quieren tener éxito, en vez de intentar sujetarla dentro de esquemas rígidos, lo que suele hacerlos fracasar y desencadena la violencia política”. No son nada buenos los augurios con un Presidente dogmático que se siente poseedor de la verdad. No se equivocaron quienes sostenían que López Obrador era un peligro para México; aún antes de protestar el cargo ya logró la caída de la bolsa, la depreciación del peso, la pérdida de calificaciones crediticias para el país y la pérdida de 131 mil millones de pesos en minusvalía de los ahorros de los trabajadores.
El 3 de abril de 2018 escribí una entrada al blog denominada “La tribu bajo ataque” en la que hacía referencia a los ataques lanzados por Andrés Manuel López Obrador contra los itamitas, y de cómo había escuchado a Antonio Diez Quesada decir que “ITAMitas, somos los únicos que nos autonombramos como tribús.” Esto fue hasta que el término tribu adquiriera una connotación negativa por el libro “La llamada de la Tribu” de Mario Vargas Llosa. El libro representa la biografía intelectual del escritor Mario Vargas Llosa. Cuando Vargas Llosa cita a Hayek, dice que los órdenes espontáneos como el lenguaje, la propiedad privada, la moneda, el comercio y el mercado surgieron para superar la vida de las cavernas y de la tribu. A la vez, cuando Vargas Llosa cita a Ortega y Gasset, equipara a la tribu con la masa.
Norberto Bobbio dijo que la democracia lleva en sí misma la semilla de su destrucción, los nazis, por ejemplo, llegaron al poder a través de las urnas. Mario Vargas Llosa, en su obra La llamada de la tribu, cita a Jean-Francois Revel quien, en el contexto de la guerra fría, tiene un argumento parecido al de Bobbio. En el diagnóstico que hacía Revel, la URSS iba ganando la guerra a Occidente, pues se aprovechaba de las libertades que en estas democracias existía para atacarlas.
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente electo de México, canceló el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). A pesar de que Citibanamex publicara un informe titulado “Nuevo Aeropuerto en CDMX: en vísperas del error de octubre” en el que advertía de los efectos que en el corto y el mediano tendría la cancelación del proyecto; pérdida del capital invertido (120 mil millones de pesos) y pérdida de confianza en la nueva administración que “tomará decisiones públicas de forma discrecional y populista”.
Anne Applebaum, en un artículo publicado en The Athlantic y que se titula “A Warning From Europe: The Worst Is Yet to Come”, sostiene la tesis de que dadas las condiciones adecuadas, cualquier sociedad puede volverse en contra de la democracia. Applebaum compara la profunda división de la sociedad polaca actual con la que aconteció en Francia con el caso Dreyfus. Lo mismo se puede decir que ocurre en México con los detractores y los seguidores del peje. Applebaum afirma que la monarquía, la tiranía, la oligarquía y la democracia eran conceptos familiares para Aristóteles hace más de 2000 años, pero Aristóteles no conoció el Estado de un partido político que rige en China, Venezuela y Zimbabue, que fue creado en Rusia en 1917 por Lenin.
Rob Riemen, en la obra Para combatir esta era: Consideraciones urgentes sobre el fascismo y el humanismo, critica la creencia de que la tecnología va a resolver todos nuestros problemas.
“Después de perder nuestra fe en Dios, empezamos a creer en el progreso, porque el futuro resolvería todos nuestros problemas.”
De acuerdo con Riemen, la ciencia y la tecnología no pueden enseñarnos nada sobre ética y valores. Para la ciencia, sólo existe la verdad, pero la verdad de la que habla Riemen es una verdad más alta. Por lo que concluye que la ciencia nos oculta esa verdad.