De die in diem
Cuando leí Cien años de soledad era un adolescente calenturiento que descubrió en García Márquez un nuevo tipo de pornografía. En El amor en los tiempos del cólera por lo menos Florentino Ariza se acostaba con cuanta mujer tuviera oportunidad en lo que esperaba, como zopilote, a que muriera el esposo de su amada. Y así, hasta que en Memoria de mis putas tristes el viejito añoraba con desvirgar a una doncella y cuando finalmente la madama le consigue una puta virgen, se pasa el rato conversando con ella. Ya no era el mismo García Márquez. Me imagino que cada una de sus obras tuvo su momento en la vida del autor que no necesariamente coincide con el interés del lector. Tal vez, si ahora releo El general en su laberinto o Noticia de un secuestro, los encontraré más interesantes. No sucedió lo mismo con Doce cuentos peregrinos o con La hojarasca, ésta tuve que leerla, no sin un gran gusto, para la clase de Eliana Albala en el CIDHEM. Sin haber leído toda la obra de García Marquez ni declararme su fan número uno, su muerte me afectó como te puede afectar la muerte de un conocido. Y aunque García Marquez no morirá del todo, la muerte de un inmortal te recuerda tu propia mortalidad. Omnia mors aequat En la obra La vida eterna, Fernando Savater cita a Freud para quien:
[ ] Ayer, con motivo de las protestas en Amilcingo en contra del gaseoducto fueron detenidas cinco personas. En un principio, Jorge Messeguer, secretario de gobierno, dijo que se trataba de poblanos que habían incitado a la violencia. Como si los poblanos fueran extraños al cuerpo homogéneo de morelenses. Yo no podría distinguir entre un amilcinga y un poblano. El Secretario de Gobierno discrimina sin contemplación, pues aún sin conocer los hechos ya sentenciaba que eran poblanos los otros, los “revoltosos”. ¿Pensará declararle la guerra al Estado de Puebla? En el texto “Formas de alteridad: un reto epistemológico y político”, Donovan Adrián Hernández Castellanos cita a Anabel Cucagna, para quien “la alteridad funciona como una operación de distinción entre semejanzas y diferencias que designa y ubica a ‘otros’ desde la perspectiva de un ‘yo’ o un ‘nosotros’. Por medio de una disyunción, la alteridad establece un vínculo entre identidades y llega a naturalizar la relación entre ellas” Donovan Hernández también cita a Bernard Bruneteau quien ha descrito el fenómeno:
En la anterior entrada al blog se comentó sobre la relación entre educación y conocimiento. Un artículo publicado por The Economist el 18 de enero de 2014 y titulado “Coming to an office near you” comienza con la siguiente frase: INNOVATION, the elixir of progress, has always cost people their jobs (INNOVACIÓN, el elixir de progreso, siempre le ha costado a la gente sus puestos de trabajo). El artículo describe cómo después de 30 años de revolución digital se han desplazado, por no decir destruido, miles de trabajos que fueron el sustento de la clase media en el siglo XX. Aquí la innovación tiene un supuesto; que aunque se destruyen algunos puestos de trabajo, se crean otros nuevos y mejores, con una sociedad más productiva, sus ricos habitantes demandan más y mejores bienes y servicios. Bueno, pues la preocupación es; ¿y si no? Y aclaro que es una preocupación y no un problema, pues como explica Fernando Savater en su obra La vida eterna; si fuera un problema, implicaría que éste tiene solución. Puede ser que no la tenga. En la obra ¿Qué es la globalización?, Ulrick Beck explica que la disociación del lugar de la producción, del lugar de la inversión, del lugar de declaración fiscal o del lugar de residencia, ha causado que las empresas puedan producir en un país, pagar impuestos en otro y exigir gastos estatales en forma de infraestructura en un tercer país. Y el autor se plantea una interrogante; ¿cómo va a financiar el Estado la infraestructura que reclaman si se torpedea la financiación pública? Por lo que plantea que es necesario “formular en nuevos términos teóricos y políticos la cuestión trascendental de la justicia social en la era de la globalización.” Esta formulación de nuevos términos lo lleva a describir una enfermedad del lenguaje o decadencia del cerebro, ya que los conceptos están vacíos, ya no aprehenden, iluminan o seducen.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, en adelante) define el desarrollo humano como “la libertad que gozan los individuos para elegir entre distintas opciones y formas de vida. Los factores fundamentales que permiten a las personas ser libres en ese sentido, son la posibilidad de alcanzar una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente valiosos, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso.” En la obra Sociología del desarrollo, políticas sociales y democracia coordinada por Rolando Franco, se incluye un texto de Pedro Demo titulado “Educación y desarrollo, análisis de una relación casi siempre fantasiosa” en el que el autor destaca algunas de las características de esta concepción de desarrollo humano, ya que tiene algunos presupuestos teóricos y metodológicos que le parece pertinente enumerar. En primer lugar, a Pedro Demo le parece pertinente distinguir entre desarrollo y crecimiento. El primero tiene una visión interdisciplinaria que abarca las dimensiones consideradas pertinentes para la sociedad. El segundo tiene una perspectiva económica. Por esa razón, el PNUD optó por una definición de desarrollo concebida como “oportunidades” poniendo énfasis en el aspecto tanto político como estratégico, y aunque la infraestructura es importante, sólo se menciona la incidencia de carácter instrumental. No es coincidencia que el programa que promueve el desarrollo humano en México se llame “oportunidades”. El sitio en internet del Programa Oportunidades lo define como: “un instrumento del Ejecutivo Federal, que desarrolla acciones intersectoriales para la educación, la salud, la alimentación, así como aquellas acciones que promueven el bienestar general de las familias que viven en condiciones de pobreza alimentaria o cuyos ingresos son insuficientes para desarrollar capacidades básicas de sus integrantes.” El adjetivo “humano” promueve una visión interdisciplinaria sobre el anterior concepto de crecimiento económico, e incluso sobre el concepto de “sustentable” que pone énfasis en el aspecto medioambiental. De tal forma que el crecimiento económico forma parte del concepto desarrollo, pero también sólo con carácter instrumental. Para Pedro Demo, en la concepción de desarrollo humano del PNUD se pone en relieve el aspecto educativo que permite crear las oportunidades o crearse las oportunidades. Si el principal indicador del desarrollo humano es la educación, éste es seguido por el indicador “expectativa de vida”, ya que como el mismo concepto del PNUD prescribe; “para alcanzar una vida larga y saludable”. El autor destaca la correlación con la calidad y cantidad de vida. Y, finalmente, el indicador “poder de compra” que permite; “la satisfacción de las necesidades materiales es un componente central del desarrollo”. A pesar de que en la definición del PNUD explícitamente se establece que “las mercancías o servicios que consumen” no forman parte del concepto desarrollo humano, sí menciona “tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso.” El autor del texto comentado resalta que la pobreza política afecta más las posibilidades de desarrollo que la pobreza material. Argumenta que “la ignorancia impide la formación de sujetos capaces de tener historia propia, por cuanto obstruye la ciudadanía individual y colectiva”. Desde el punto de vista estratégico, para Demo la educación es el factor decisivo, pues implica que los factores se jerarquizan y concentran al mismo tiempo, eso sí; “siempre y cuando no se la coincida (a la educación) de modo sectorial y aislado…”
Los ataques en contra del derecho a la libre expresión de este humilde bloguero han continuado con una nueva variante. Como podrán ver en la imagen superior, los datos del parámetro “user” han sido sustituidos por la información de mi cuenta de Twitter con el supuesto propósito de bloquear a @jorgeikeda cuando en realidad se busca bloquear a @bailaenmivida Por lo menos hay que reconocer el ingenio de la Dirección General de Redes Sociales dependiente de la Secretaría de (des)Información y (mal)Comunicación del Estado de Morelos, de donde provienen todos los ataques en mi contra.
Según el Diccionario de la lengua española, lo alegórico es lo perteneciente o relativo a la alegoría. La alegoría significa: “Ficción en virtud de la cual algo representa o significa otra cosa diferente.” En esta entrada al blog se ejemplificaba la alegoría con el Neptuno Alegórico de Sor Juana Inés de la Cruz. Y el mismo diccionario define lo analógico como perteneciente o relativo a la analogía. Y por analogía se entiende: “Relación de semejanza entre cosas distintas.” En ésta otra entrada al blog, Beuchot se apoyaba en Peirce para explicar la naturaleza análoga o icónica del hombre. En la obra El nombre de la rosa de Umberto Eco, cuando Adso le cuenta a Guillermo su sueño, éste le responde que no es más que la Coena Cypriani o, como lo explica la Wikipedia, la Cena de Cipriano ofrecida por Joel, un rey de Oriente. Se trata de un banquete nupcial en Caná al que concurren una serie de personajes bíblicos como Eva, Caín, Abel, Abraham, Moisés, la Virgen María y hasta el mismo Jesucristo.
En la obra Derechos Humanos: Historia y Filosofía, el autor, Mauricio Beuchot, se propone fundamentar la universalidad de los derechos humanos y escoge la vía de la universalización análoga, que “acepta las diferencia, pero congrega en una aceptable unidad”.
Algunos autores en la actualidad han abominado de la universalización. La ven como imposible, ilusoria, injustificada. Lo que se da es el individuo; y, con él, lo particular y lo diferente. Richard Rorty sostiene el particularismo, como resultado del cual llega al perspectivismo o relativismo. Derrida subraya la diferencia, y ve como empeño metafísico el querer homogeneizar o igualar, en lo cual consiste la universalización. Cerca de él caminan Lyotard y Vattimo, quejándose del esencialismo como adlátere de la universalización. Y la razón de fondo es que una universalización así arranca las diferencias y lleva a la igualdad impuesta y opresiva, como ellos aseveran.
En la anterior entrada a este blog, comenté de los aspectos negativos de los denominados “GracoBots”. Si acaso hubiera algún aspecto positivo de éstos como podría ser la promoción, esta actividad está expresamente prohibida por la Constitución. El primer párrafo del artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que los recursos económicos que dispongan la Federación, los estados, los municipios, el Distrito Federal y los órganos político administrativos de sus demarcaciones territoriales, se administrarán con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados. El párrafo séptimo del mismo artículo contempla la obligación de los servidores públicos de la Federación, los estados y los municipios, así como del Distrito Federal y sus delegaciones, de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos. El párrafo octavo del mismo artículo 134 constitucional establece que la propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y de cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. También establece que en ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público. Por lo tanto, los “GracoBots” o las personas que se encuentran detrás de éstos y promueven los actos del gobernador del Estado de Morelos, del Secretario de Gobierno y demás funcionarios utilizando nombres, imágenes, voces o símbolos que implican necesariamente la promoción personal, realizan actos contrarios a la Constitución. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a través de su Centro de Capacitación Judicial Electoral, publica las Líneas jurisprudenciales en la que trata el asunto del artículo 134 constitucional y de los criterios relevantes. Dicha publicación cita el inciso 2 del artículo 2 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales el cual menciona:
El día de ayer, 23 de marzo de 2014, un grupo de ciudadanos colocó ratoneras afuera del Palacio de Gobierno de Morelos para capturar alguna de las ratas que utilizan nuestros recursos públicos para atacar y denostar tanto a periodistas como a activistas defensores de los derechos humanos a través de los denominados “GracoBots”. Los “GracoBots” son troles (según la mitología escandinava, monstruo maligno que habita en bosques o grutas) o personas contratadas por el Gobierno del Estado de Morelos con el único fin de acosar a quienes discrepan de su opinión. ¿Cuándo se había visto que el gobierno cuente con una Dirección de Redes Sociales para atosigar a los opositores? Sólo es comparable al caso de la fenecida Dirección Federal de Seguridad (DFS) dedicada, entre otras labores además de torturar a la disidencia del régimen, a perseguir el delito de disolución social, cualquier cosa que eso signifique. Un gobierno que ataca y viola los derechos humanos de periodistas y activistas de los derechos humanos no puede ser democrático. Norberto Bobbio fijó el estándar de la cualidad de lo democrático en el respeto a los derechos humanos. También estableció un ámbito de validez material a la legislación del Estado y, de acuerdo con este criterio, no serán válidas aquellas leyes que atenten contra los derechos humanos. En nuestro caso, el párrafo segundo del artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos recoge este principio y establece que todas las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con la Constitución y con los tratados internacionales en la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia. Una ley, decreto o reglamento que tenga como finalidad crear una dependencia llamada “Dirección de Redes Sociales” para amedrentar a los opositores y cometer delitos contra la libertad de expresión no puede tener validez. Y los funcionarios públicos que lo hagan, deben saber que están cometiendo un delito y pueden pasar una temporada tras las rejas. El tercer párrafo del artículo primero de la Constitución va más allá y establece la obligación que tienen todas las autoridades del país, en el ámbito de sus competencias, de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. Un funcionario público que insulta, amenaza y reta a un ciudadano que, en legítimo ejercicio de sus derechos, protesta pacíficamente y se manifiesta en contra de una medida de gobierno, comete un delito contra la libertad de expresión y el Estado tiene la obligación de perseguir y sancionar a dicho funcionario público. Así le ocurrió a este humilde bloguero que por participar en la rodada contra el “Programa Moto Segura” salió insultado, amenazado y, como si se tratara de un pleito de cantina, retado por un funcionario público. Por lo que me vi obligado a interponer una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (expediente G/151/2014-EM) y una denuncia ante el Ministerio Público por lo que respecta a las amenazas (SJ 01/3131/2014). El inciso 1 del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece que:
“El original de este artículo forma parte de una investigación por amenazas en contra del autor de este blog”
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El día de hoy tuvo lugar una manifestación de motociclistas en contra del “Programa Moto Segura” del gobernador del Estado ; Graco Ramírez Garrido Abreu. No pude asistir a la manifestación del sábado, por atender otros compromisos sociales. En esta protesta éramos alrededor de cincuenta motociclistas. La manifestación partió de la glorieta de la Paloma de la Paz hacia el Zócalo de Cuernavaca, con una breve parada en el Congreso del Estado. En la plancha del Zócalo los guardias del Palacio de Gobierno nos invitaron a pasar para formular nuestras demandas. Pasamos seis motociclistas y fuimos atendidos por quien dijo llamarse Gustavo Martínez y ser el coordinador de asesores del gobernador del Estado. Desde un inicio fue cortante conmigo y cuando nos presentamos le dije que era abogado, a lo que el funcionario cuestionó si era abogado y motociclista, y le respondí que sí, no veo motivo de incompatibilidad. Le comenté al funcionario el motivo de nuestro reclamo, que considerábamos que rotular a las personas era discriminatorio y una violación a los derechos humanos, mencioné la intención de ampararnos en contra de la medida, a lo que el funcionario groseramente contestó: “pues ampárate, no me interesa”. Después de atender algunos otros reclamos particulares de los presentes, comenzó con su perorata de los 18 años de malos gobiernos y que ellos sólo llevaban 18 meses, que las medidas en contra de los motociclistas eran de emergencia, de las dos mil cámaras que pensaban instalar, del C5 de Zapata (me imagino que es algo muy moderno, como un robot, así como “R2D2”) y cuestioné su programa de cámaras, que de qué servían las cámaras si los ciudadanos no teníamos acceso a los vídeos cuando ocurría un ilícito. El funcionario me recriminó y dijo que sabían perfectamente bien quien era yo (eso ni yo mismo lo sé), que mantenía una campaña en redes sociales en contra del gobernador (eso sí es cierto, nomás por mentiroso e inepto) y que no necesitaban activistas de “a peso”. Ante el insulto reclamé respeto, le contesté que efectivamente estaba solicitando la renuncia del gobernador, que yo era un abogado y que en ningún momento le había faltado al respeto. A lo que el funcionario respondió; “Sí, activista de “a peso”, ¿cómo ves?” En ese momento me despedí cortésmente no sin antes dejar de advertirle a mi interlocutor que iba directamente a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos a interponer una queja por el maltrato recibido. Ahora, depende la Comisión y de los conciudadanos que atiendan el llamado a manifestarse el 1 de abril para pedir la renuncia del gobernador, el demostrarle a este funcionario covachuelo que no soy un activista de “a peso”, sino de peso.