El proceso de selección de consejeros electorales

Carl Schmitt estableció el criterio de lo político en la relación amigo-enemigo. Así como lo bueno y lo malo definen la moral; lo bello y lo feo, la estética, la distinción entre el amigo y el enemigo define lo político. Como algunos lectores sabrán, participé en el proceso de selección de consejeros electorales al OPL de mi entidad. Al llegar a la etapa final de la entrevista en el proceso de selección, me di cuenta que los otros dos aspirantes en mi grupo de entrevistas eran amigos del Consejo General. La familiaridad con la que los recibieron era un signo inequívoco de que pertenecían a la pequeña familia electoral. Y si bien yo no entraba en la categoría de enemigo (aunque tempranamente impugné el proceso) por lo menos era un elemento extraño al INE. Algo así como un virus al que hay que eliminar.
Pero ese no es el tema a discutir, sino el de la observancia de la Convocatoria en dicho proceso de selección. Eleael Acevedo, actual consejero electoral del moribundo Instituto Estatal Electoral, ha notado que la designada consejera presidenta al OPL de Morelos; Ana Isabel León Trueba, fue representante general del Partido del Trabajo en la pasado proceso electoral. En este enlace a un archivo del extinto IFE se puede verificar que así fue. Y la Convocatoria claramente establece el requisito de no desempeñar o haber desempeñado cargo de dirección nacional, estatal o municipal en algún partido político en los cuatro años anteriores a la designación. La primera pregunta que surge es si el representante general de un partido político es un cargo. Y la respuesta es afirmativa, pues recibe un nombramiento como se puede observar en este formato. Si se impugnara la designación, la Sala Superior del TEPJF podría alegar que en estricto sentido no es un cargo de dirección pues si nos atenemos a la estructura del partido político, este puede constar de un presidente, secretario general, secretario de organización,etcétera. Y podría llegar a la conclusión de que el de representante general no sea un cargo de dirección. Pero la lógica nos dice que si representó a un partido político en el pasado proceso electoral no puede ocupar el cargo de consejera presidente. ¿Por qué? Pues porque se viola el principio de imparcialidad y si esto fuera una elección (que de cierta manera lo es) se configuraría la causal abstracta de nulidad de la elección.

El megalómano

La obra La conquista de la felicidad de Bertrand Russell parecería un libro de autoayuda o de superación personal si no fuera porque como su contraportada lo dice; contiene un proyecto de raigambre estoica que incluye una reflexión sobre el ser humano y su posición en el mundo.
Para Russell las causas por las que un individuo puede ser infeliz se encuentran en el sistema social o en la psicología individual. El autor descubre que entre las clases más importantes de absorción en sí mismo se encuentra la del megalómano.
En un comentario anterior al blog había especulado que el gobernador de Morelos era megalómano por una falta de autoestima, lo que no deja de ser un lugar común. En opinión de Russell el megalómano, a diferencia del narcisista, prefiere ser poderoso antes que encantador, y aunque el poder es un elemento de vanidad: “sólo se convierte en deplorable cuando es excesivo o va unido a un sentido de la realidad insuficiente”. En el caso comentado, no podría decir en qué hipótesis encaja nuestro gobernante, pero sí puedo afirmar que en cuanto al resultado cae en ambas. Así lo determina Russell: “Cuando esto ocurre, el hombre se vuelve desdichado o estúpido, o ambas cosas”.

Por lo general, el megalómano, tanto si está loco como si pasa por cuerdo, es el resultado de una humillación excesiva.

No me puedo imaginar el tipo de humillación a la que debió verse sometido nuestro gobernante para padecer esta condición. ¿Pudo tratarse de una vida de humillaciones y vejaciones?

Dado que ningún hombre puede ser omnipotente, una vida enteramente dominada por el ansia de poder tiene que toparse tarde o temprano con obstáculos imposibles de superar. La única manera de impedir que este conocimiento se imponga en la conciencia es mediante algún tipo de demencia, aunque si un hombre es lo bastante poderoso puede encarcelar o ejecutar a los que se lo hagan notar. Así pues la represión política y la represión en el sentido psicoanalítico van de la mano.

De ahí deriva mi mayor preocupación, pues el megalómano ha encarcelado a sus rivales. Esta nota del diario El Occidental da cuenta del encarcelamiento de un líder del Sindicato Nacional de Trabajadores, Empleados, Choferes, Transportistas y Obreros de la Construcción-SINATREC. Y por el portal Periodismosincensura.com.mx nos enteramos de la persecución que sufre su propietario; Iván Ureña, a quien le retiraron el permiso para operar un tranvía turístico y ahora se publica en varios medios locales la detención de uno de sus socios en unos de los negocios de este empresario, sin dejar de subrayar la relación que tiene con dicho empresario.
Sin querer caer en la absorción en sí mismo, este humilde bloguero ha sufrido en carne propia la represión y los intentos para limitar su libertad de expresión. Aunque es probable que a partir de la siguiente semana tenga que guardar reserva sobre éste y otros temas, no por represión sino por la posibilidad de hallarme en el supuesto que establece la ley para quienes deben guardar silencio sobre ciertos temas. Lo que de ninguna manera quiere decir que claudique mis principios o mis más profundas convicciones.

Arbitraje electoral

En el texto “Fortalecimiento del arbitraje electoral y la competencia política” Leonardo Valdés Zurita reflexiona sobre las facultades de arbitraje del extinto IFE a partir de la reforma electoral del 2007-2008. El autor argumenta que las quejas “genéricas” deben desahogarse por la vía del Procedimiento Ordinario Sancionador (POS). Además se creó el Procedimiento Especial Sancionador (PES), para procesar denuncias por la comisión de conductas que afectan el desarrollo del proceso electoral.

Estas conductas se sintetizan en cuatro grandes rubros:
1. Violaciones a las disposiciones en materia de radio y televisión.
2. Conductas de servidores públicos que contravinieran el artículo 134 constitucional.
3. La realización de actos anticipados de precampaña y de campaña.
4. Difusión de propaganda denigratoria o calumniosa.

El artículo 470 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) establece que el PES se instruirá cuando se denuncien conductas que:

a) Violen lo establecido en la Base III del artículo 41 o en el octavo párrafo del artículo 134 de la Constitución;
b) Contravengan las normas sobre propaganda política o electoral, o
c) Constituyan actos anticipados de precampaña o campaña.

De acuerdo con el párrafo 4 del artículo 471 de la LGIPE, el Instituto (INE) o el órgano que reciba o promueva la denuncia, la remite inmediatamente a la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral de la Secretaría Ejecutiva junto con las pruebas aportadas. El párrafo 5 establece los supuestos por los que puede ser desechada, y el párrafo 6 establece un plazo no mayor de 24 horas para admitir o desechar la denuncia. Esta sería la función jurisdiccional de este órgano técnico, porque después se dedica a recabar las pruebas para enviarlas a la Sala Especializada del Tribunal Electoral. Cuando la desecha debe notificar su resolución al denunciante en el plazo de 12 horas, ratificarla por escrito e informar a dicha sala especializada. Cuando la admite, emplaza al denunciante y denunciado a una audiencia de pruebas y alegatos que se realiza en un plazo de 48 horas.
La Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral también está facultada para proponer medidas cautelares a la Comisión de Quejas y Denuncias, medidas que pueden ser impugnadas ante la Sala Superior del Tribunal Electoral.
La audiencia de pruebas y alegatos se lleva a cabo de manera ininterrumpida y de forma oral. Es conducida por la Unidad Técnica que deberá dejar constancia de su desarrollo. El párrafo 2 del artículo 472 establece que “En el procedimiento especial no serán admitidas más pruebas que la documental y la técnica, esta última será desahogada siempre y cuando el oferente aporte los medios para tal efecto en el curso de la audiencia.” El párrafo 3 del mismo artículo establece el procedimiento a seguir durante dicha audiencia:

a) Abierta la audiencia, se dará el uso de la voz al denunciante a fin de que, en una intervención no mayor a treinta minutos, resuma el hecho que motivó la denuncia y haga una relación de las pruebas que a su juicio la corroboran. En caso de que el procedimiento se haya iniciado en forma oficiosa la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral de la Secretaría Ejecutiva actuará como denunciante;
b) Acto seguido, se dará el uso de la voz al denunciado, a fin de que en un tiempo no mayor a treinta minutos, responda a la denuncia, ofreciendo las pruebas que a su juicio desvirtúen la imputación que se realiza;
c) La Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral de la Secretaría Ejecutiva resolverá sobre la admisión de pruebas y acto seguido procederá a su desahogo, y
d) Concluido el desahogo de las pruebas, la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral de la Secretaría Ejecutiva concederá en forma sucesiva el uso de la voz al denunciante y al denunciado, o a sus representantes, quienes podrán alegar en forma escrita, o verbal por una sola vez y en tiempo no mayor a quince minutos cada uno.

Celebrada la audiencia, la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral envía todo el expediente a la Sala Regional Especializada para que resuelva lo conducente. ¿En el PES, el arbitraje se reduce ahora a la facultad de admitir y desechar la denuncia o a la de imponer, en su caso, medidas cautelares?

La inmortalidad

En la obra La literatura y los hombres, Calasso se cuestiona si alguna vez los hombres alcanzaron la inmortalidad de los dioses. Y encuentra la evidencia en algún testimonio que sobrevivió hasta nuestros días.”Los Rbhu eran tres hermanos. Se llamaban Vaja, Rbhuksan, Vibhvan.” Calasso cita a Stella Kramrish, para quien los Rbhu eran “el arquetipo del artista”. Para el autor eran “excelsos artífices: carpinteros, herreros”.

Todo lo cual era muy peculiar porque una vez alcanzada la inmortalidad, los dioses se habían mostrado siempre malévolos y pérfidos con los hombres. Ponían su mayor empeño en borrar las huellas de sus sacrificios sobre la tierra, para que los hombres no pudieran imitarlos.

Pedro Arturo Aguirre, en su libro Historia mundial de la megalomanía, cita una obra sobre Calígula de Camus; en el episodio citado, un vasallo reprime a Calígula por compararse con los dioses y éste le responde: “¿Y porqué no hacerlo? Basta ser tan cruel como ellos”.

Calasso dice que los dioses se mostraron magnánimos con los Rbhu y les reservaron la libación del sacrificio, por esa razón a los sacrificadores se les conoce como hijos de los Rbhu. En la casa de otro sacrificador, Savitr, conocieron a Tvaṣṭṛ, quien les concedió la inmortalidad. El arquitecto de los dioses tiene una vaca que es la luna y su leche es soma, el elíxir de la inmortalidad. La copa en la que beben el soma es única. Y los Rbhu como los artistas que imitan a los dioses fabricaron cuatro copas idénticas.

La única certeza es que aquellas cuatro copas resplandecientes, imitaciones perfectas de la copa única, arruinaron para siempre las relaciones entre los dioses y aquellos primeros artistas, aquellos primeros hombres que compartían con ellos la inmortalidad. Los Rbhu habían llegado demasiado lejos, al lugar en que crecen juntos y luego se separan el fetiche y el reflejo.

Resulta paradójico que los dioses hayan reservado el sacrificio para los Rbhu y ellos hayan sacrificado la copa.

Si la copia significa la extinción de lo único, en la estela de la copia aparece la muerte. Los primeros simulacros son las imágenes y las apropiaciones de los muertos.

A partir de eso los dioses apartaron a los Rbhu, los discriminaron.

En cuanto a los dioses, decían que “sentían asco de los Rbhu por su olor a hombres”. Nunca se llega a ser suficientemente inmortal.

Lecturas

Por las redes sociales circula un vídeo en el que se observa un enorme dispositivo de seguridad al rededor de una camioneta blanca blindada, con elementos de seguridad caminando a los costados de la camioneta y aunque van vestidos de civil, utilizan los nada discretos equipos de comunicación conocidos como “chicharitos” y gafas oscuras para que nadie dude que son guardaespaldas. La primera imagen que viene a la cabeza es la del papa-móvil. Por los cielos la sigue un helicóptero de la Comisión Estatal de Seguridad Pública. Aunque la gente que camina por la calle lo ignora, adentro de la camioneta se ve un personaje que se desvive en sonrisas y saludos, como si fuera la reina de la primavera, pero se trata de un nefasto personaje; el gobernador del Estado de Morelos.
Este lamentable espectáculo nos permite hacer varias lecturas. La primera es que el megalómano tiene una imagen distorsionada de su propia importancia y requiere de tales despliegues de seguridad para suplir la falta de autoestima. Si el despliegue de seguridad fuera directamente proporcional a la importancia del personaje, Graco no necesitaría ni un policía de barrio.
La segunda lectura que se puede hacer de tan ridículo acontecimiento es que el gobernador desea establecer los ritos que permitan a los habitantes sabed que los dioses del Olimpo se han dignado a convivir con los simples mortales evocando la boda de Cadmo y Harmonía. En la colonia, se recibía al Virrey con marchas triunfales y arcos conmemorativos de cartón y madera. El gobernador podría recurrir a formas más austeras de informarnos su presencia en lugar del dispendio de recursos para tal fin. La hora de helicóptero debe rondar los cincuenta mil pesos. Las finanzas del Estado se verían aliviadas si el gobernador recurriera al típico grito de “ya llegué” del naco que entra al cine cuando reina el silencio.
La tercera lectura es que la inseguridad en Cuernavaca, en particular, y en el Estado en general, está mucho peor de lo imaginable. La situación que los administradores describen como el worst case o en palabras el vulgo: el más pior de los casos. Se trata de un tácito reconocimiento del fracaso de la política de seguridad pública, si es que al voluntarismo y a las ocurrencias se les pudiera llamar políticas públicas.
La última lectura nos remite a la famosa fábula de “El rey desnudo”. El soberano compró un carísimo traje que sólo los estúpidos e incapaces de su cargo no pueden ver. Ninguno de sus subalternos es capaz de decirle al gobernador lo ridículo que se ve entre tanta faramalla. Mientras el ciudadano de a pie reconoce: “¡Pero si va desnudo!”

La opinión de Nietzsche sobre el FCE

En verano impartí un curso de regularización de la materia Filosofía del Derecho a un sólo alumno. Un día el alumno no pudo asistir a la clase, por consecuencia le pedí que comprara el libro de Carl Joachim Friedrich y que estudiara el capítulo correspondiente a la clase. Aunque era uno de esos libros que antes el Fondo de Cultura Económica (FCE) imprimía como tortillas, estaba agotado. Pensé que la actual generación de estudiantes está en una peor situación que mi generación; los pocos libros en papel se agotan y las editoriales no sacan nuevas ediciones ni los publican electrónicamente. ¿Quién va a publicar esos libros si no lo hace el FCE?
La discusión en torno al FCE empezó cuando Jesús Silva-Herzog Márquez criticó a José Carreño Carlón por organizar un debate en su calidad de director del FCE al que es su jefe, el Presidente de la República.
Leo Zuckermann se fue a meter entre las patas de los caballos al opinar, en su columna del periódico Excelsior, que no se justificaba la existencia del Fondo, que todo el dinero que se destinaba a ese fin sólo beneficiaba a los ricos quienes, paradójicamente, eran los que más leían.
La barbarie liberal de Leo Zuckermann casi le provoca el patatús a Silva-Herzog Márquez y mereció airados comentarios, ríos de tinta.
Es un hecho que desde el 25 de agosto de 1900 Friedrich Nietzsche está bien muerto, pero gracias a ese invento llamado libro, y que el FCE tiene por objeto publicar, podemos conocer la opinión de Nietzsche al respecto.
Roberto Calasso, en su obra La literatura y los dioses, cita la obra El futuro de nuestras escuelas de Nietzsche y resume de esta manera su postura:

El presupuesto de Nietzsche era éste: la institución educativa, que hubiera debido representar la cultura de entonces en su forma más severa y ejemplar -el ilustre liceo alemán-, era testimonio de un “estado de barbarie en las tareas asignadas a la cultura”. Detrás del espejismo progresista de la “cultura generalizada”, Nietzsche vislumbraba la feroz determinación del Estado -y, ante todo, del Estado alemán- de crear buenos dependientes. “La fabrica reina”, anotaba, en una fórmula en la que ya se anuncia el siglo siguiente. Ahí donde se afirma que la cultura debe servir, la soberanía ya no es de la cultura sino de la utilidad: “Basta comenzar a ver en la cultura algo que rinda utilidad; pronto se confundirá lo que rinde utilidad con la cultura. La cultura generalizada se transforma en odio contra la verdadera cultura”.

La clave

Al profesor Ignacio Díaz de la Serna debo el apetito por la obra de Roberto Calasso. Fue en su clase de Arte y Filosofía que nos dejó leer La ruina de Kasch. Nos advirtió que con Calasso sólo había dos posibilidades; o es un tipo fuera de serie que cita fuentes en sáncrito o el tipo nos está tomando el pelo a todos. Me inclino por la primera posibilidad.
Varios de sus libros se venden con el lema de que esa obra es “la clave” para entender el resto de su obra y termina el lector desilusionado por el engaño. A mi parecer, la clave se encuentra en su obra La literatura y los dioses.
¿Por qué los poetas escribían sobre los dioses? El autor se aventura por varias hipótesis; para parecer nobles, eruditos, exóticos o simplemente para parecer poetas. Sin embargo, reconoce Calasso; “hubo un tiempo en que los dioses no eran tan sólo un hábito literario”. Aparecían súbitamente como una gringa borracha en cualquier playa mexicana durante las festividades del spring break (eso no lo dice Calasso, es un comentario del autor del blog).
El problema de los dioses es paradójico porque ya no tienen pueblo que celebre sus ritos y sólo habitan en los libros.

Porque en el ínterin todas las potencias del culto han emigrado a un sólo acto, inmóvil y solitario: el de leer.

Y este “fenómeno grandioso” por el que signos que pasan frente a los ojos en una pantalla o una página, y se transforman en el teatro de la mente es el acto de la lectura.

El teatro de la mente parece haberse dilatado, para acoger prolíficas hileras de signos en espera, incorporados en esa prótesis que es el ordenador. Sin embargo, con supersticiosa seguridad, todos los sortilegios y todos los poderes son atribuidos a aquello que aparece sobre la pantalla, no a la mente que elabora y que, ante todo, lo lee.

Para Calasso, no existe proceso tecnológicamente más avanzado que el que realiza la mente.

Esta gran escena a nada se parece tanto como a la vibrante extensión oceánica que los videntes védicos reconocían a la mente misma, manas.

Más adelante en esta obra, Calasso opina que Mallarmé hizo de la poesía una experiencia mental y critica a los seguidores de este último que ven en dicha actividad la reducción del mundo a la palabra.

El presupuesto de esta interpretación es el mismo postulado que rige en buena parte de nuestro mundo, que lo ayuda a funcionar, pero al mismo tiempo lo vuelve inepto para acoger buena parte de lo esencial. En su forma más concisa, tal postulado declara que el pensamiento es lenguaje. Pero nosotros no pensamos en palabras. Pensamos a veces en palabras. Las palabras son archipiélagos esporádicos y fluctuantes. La mente es el mar.

Para los visionario védicos; “todo lo que existe está compenetrado por dos potencias invisibles -“mente”, manas, y “palabra”, vac-, pareja de gemelos que tienen la característica de ser al mismo tiempo “igual”, samana, y “distinta”, nana“.

Hay empero un aspecto bajo el cual mente y palabra divergen drásticamente: la extensión. “Mente es mucho más ilimitada y palabra es mucho más limitada”. Estas dos entidades pertenecen a dos niveles distintos de aquello que es, pero para actuar con eficacia deben aparearse, uncirse. Por sí solas, mente y palabra son impotentes, o al menos insuficientes para transportar la ofrenda hasta los dioses. El caballo de la mente debe dejarse enjaezar con la palabra, con los metros; de otra forma se perdería.

Art.87 párrafo 13 de la Ley General de Partidos Políticos

El comunicado número 7162 de comunicación social de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados daba cuenta de la molestia del Partido Acción Nacional por la contra reforma que impulsaban el PRI, PRD, PVEM, PT y MC en el tema de las coaliciones y la repartición de los votos coaligados. Este tema orilló al PAN a levantarse de la mesa de discusión de la reforma energética y esta actitud propició que la contra reforma se congelara en la Cámara de Senadores. Bueno, pues ayer el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó por tierra el párrafo 13 del artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos.
Dicho párrafo establece que en “los votos en los que se hubiesen marcado más de una opción de los partidos coaligados, serán considerados válidos para el candidato postulado, contarán como un solo voto y sin que puedan ser tomados en cuenta para la asignación de representación proporcional u otras prerrogativas.”
La Corte consideró que esta prohibición incidía negativamente en la representación proporcional y se limitaba el efecto del voto del ciudadano, ya que unos contarían plenamente y otros por mitad, y para la Corte todos los votos son iguales.
Los secretarios que realizaron el estudio le pasaron una hojita a la ministra Luna Ramos que leyó en la sesión:

Se advierte que, aun cuando las coaliciones respecto de órganos legislativos sólo se encuentran previstas para elecciones de senadores y diputados de mayoría relativa federales y locales, el voto de los electores cuenta tanto para estos efectos en cuanto al candidato postulado por la coalición como para la asignación de curules por el principio de representación proporcional, lo cual obedece al carácter único e indivisible del sufragio.

El ministro Ortiz Mena argumentó que dicha regulación iba en contra del principio de equidad:

Desde mi perspectiva, el legislador reguló las coaliciones de una forma incompatible con dicho principio de equidad, al cancelar la posibilidad de que los partidos coaligados obtengan el cómputo de los votos otorgados en común, como coalición, al final del proceso cuando ya han llevado a cabo una campaña de coalición para las elecciones de representación proporcional, pero sí permitiendo el cómputo de esa votación para la elección de candidatos por el principio de mayoría relativa, genera un esquema que impacta desproporcionalmente de manera desfavorable a una clase bien identificada de esos partidos coaligados, los que tengan la menor representación.

Y dentro de esta discusión de los principios constitucionales, también mencionó el de seguridad jurídica y afirmó:

Adicionalmente, como una segunda razón de inconstitucionalidad, considero que la norma impugnada es irregular por poner en entredicho el principio de seguridad jurídica, pues establece que un mismo voto sea parte válido y en otra nulo, lo que, desde mi perspectiva, genera incertidumbre, pues se trata de una misma voluntad de la persona unitaria que artificialmente se declara válida para la asignación de representación por mayoría simple y no para la asignación de representación proporcional.

Otra consideración interesante que hizo la ministra Luna Ramos fue que para determinar la votación válida emitida, el legislador fue omiso al no considerar en la fórmula a los votos coaligados.

En este sentido, el legislador no puede prever condicionantes adicionales a las que establecen en la Constitución para la asignación de representación proporcional, so pena de afectar la
integración de las Cámaras del Congreso de la Unión y distorsionar la voluntad del elector, por tanto, resulta injustificado que el artículo 87, párrafo 13, de la Ley General de Partidos Políticos, determinen no tomar en cuenta los votos válidos emitidos a favor de dos o más partidos coaligados, marcados en las boletas electorales para efectos de asignación de representación proporcional, pues esto implicaría que la conformación de las Cámaras no reflejara realmente la voluntad de los electores manifestada en las urnas, incidiendo negativamente en aspectos de representatividad al inferior del órgano legislativo.

Entonces surge una pregunta; ¿cómo se contarán esos votos? La propuesta de la ministra Luna Ramos fue en el sentido de que contaran por partes iguales que era el sentido de la contra reforma de los partidos políticos. Si el elector marca dos casillas, contará por mitad. Si marca tres, por tercios. Y así.

El hecho de que se declare la invalidez de este artículo, queda sujeto a la interpretación de cómo se llevaría a cabo la distribución de los votos, pero debo de mencionar que en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, en el artículo 311 —si no mal recuerdo— ahí viene también otra interpretación donde se dice que estos votos se asignarán por partes iguales a cada uno de los partidos que se encuentren tachados, o sea, un solo voto, pero asignados por partes iguales a cada partido. Esta es una interpretación que no está sujeta a discusión, de alguna manera está establecido en un artículo distinto, pero está dentro de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales.

Texto y contexto

En la obra Proust y otros ensayos, Samuel Beckett dice:

La individualidad es la concreción de lo universal, y cada acción individual es al mismo tiempo superindividual. Lo individual y lo universal no se pueden entender como formas distintas.

Esto me hizo recordar el fundamento filosófico que Mauricio Beuchot busca en el capítulo sobre América Latina de su obra Derechos Humanos: Historia y Filosofía y en éste concluye:

Lo particular aporta su granito de arena a lo universal. No se queda en lo puramente particular, pero tampoco se diluye en lo puramente universal.

Dentro de su propuesta del universal analógico, Beuchot pretende fundar lo universal desde la particularidad cultural. Para ello no basta filosofar desde Latino América o del contexto de lo latinoamericano, sino que persigue una síntesis entre la universalidad y la particularidad latinoamericana.

Si se pide que haya sólo contextualidad, será algo imposible de cumplir. Lo mismo si se pide que haya sólo textualidad, universalidad, aplicación indiferenciada a todos.

Por el mismo estilo de lo que sucede con la ley.

Texto y contexto, como la letra y el espíritu en la ley, se contrapesan: si sólo atendemos a la letra, cometemos injusticia; si sólo atendemos al espíritu de la ley, también; es necesario considerar con igual cuidado el texto de la ley y el contexto de su aplicación, las circunstancias en que se ha de hacer concreta.

Beuchot no concibe la universalización de los derechos humanos como la imposición de la concepción europea de éstos, por ello propone adoptar el pragmatismo de Peirce que estima la teoría y la praxis; y no el pragmatismo de Rorty que, según Beuchot, lo importante para él es que funcione la praxis aunque la teoría salga sobrando.

Lo que se está pidiendo es una universalización que no se dé por algo a priori, sino a posteriori, en un proceso de abstracción y de diálogo al mismo tiempo, en una dinámica de compartir la experiencia y elevarla a la teoría.

El punto de partida de Beuchot es el pensamiento indígena, al que no considera como occidental.

Se alega que muchos pueblos no exigen para su filosofía fundamentos racionales fuertes, sino mitos, apólogos, relatos llenos de sabiduría, y experiencia.

En contrapartida, Beuchot comenta que también los griegos habían depositado su sabiduría en dramas y tragedias, pero hicieron el esfuerzo de la teorización. Beuchot no deja de lado las violaciones a los derechos humanos que se dieron durante la conquista (hasta la fecha me da escalofríos la frase “Préstame un cuarto de un bellaco desos para dar de comer a mis perros hasta que yo mate otro”). Sin embargo Beuchot argumenta que a través de la empatía y la compasión se puede llegar a la universalización por una vía distinta a la abstracción intelectiva o al diálogo.

Lo importante es lograr esa universalidad requerida por los derechos humanos, y no unilateralizar el procedimiento para hacerlo; todos los instrumentos intervienen: la abstracción intelectiva, el diálogo discursivo, la empatía, la solidaridad, etc.

Así que propone partir del barroco y el mestizaje, cuando lo más duro de la conquista había ya pasado.

El barroco produjo un híbrido: el pluralismo (ni universalismo extremo ni particularismo extremo); con él tuvo que responder a las exigencias del momento. Ciertamente no lo podremos aplicar tal cual hoy en día, pero nos da algunos elementos paradigmáticos que nos pueden ayudar a plantear un nuevo humanismo como a los que se les planteó a los hombres del barroco. Ahora vivimos un caso similar, sólo que ahora no tanto un mestizaje de razas, sino de culturas, que requiere un pluralismo cultural y político.

El lenguaje, la poesía y la metafísica.

En la obra Proust y otros ensayos, Samuel Beckett cita a Giambattista Vico que en su obra Scienza nuova recupera una antigua distinción de los egipcios, a través de Herodoto:

Su división del desarrollo de la sociedad humana en tres edades –teocrática, heroica, humana (civilizada), con sus correspondientes clasificaciones de lenguaje: jeroglífico (sagrado), metafórico (poético), filosófico (apto para la abstracción y la generalización)– no era nueva en absoluto, aunque sin duda era novedosa para sus contemporáneos.

Samuel Beckett opina que a través de estas consideraciones Vico construye una Ciencia y Filosofía de la Historia.
En una entrada anterior al blog se comentó que para Jean-Paul Sartre, las formas de concebir son perceptivamente, por concepto o por imágenes. Y para Sartori, las palabras están en lugar de lo simbolizado, por lo que se tendría imágenes percibidas, imágenes concebidas e imágenes fantásticas. Si se compara lo anterior con lo dicho por Vico, el lenguaje jeroglífico correspondería a las imágenes percibidas o a lo percibido; el lenguaje poético, a las imágenes fantásticas o a la simple imagen; y el lenguaje filosófico, a las imágenes concebidas o al concepto. Aunque Vico rechaza esta visión simbólica del lenguaje:

Aquí también rechaza tanto la visión materialista, que declara que el lenguaje no es más que un simbolismo formal y convencional, como la trascendental, que lo trata, de pura desesperación, como un regalo de los dioses.

Parece ser que la poesía es más apta para captar lo esencial, pues Beckett le atribuye una importante función:

La poesía fue la primera operación de la mente humana, y sin ella el pensamiento no existiría. Los bárbaros, ineptos para el análisis y la abstracción, tienen que recurrir a su fantasía para explicar lo que su razón no alcanza a comprender. Antes de la argumentación viene el canto; antes de los términos abstractos, las metáforas. El carácter figurativo de la poesía más antigua no se debe considerar como una confección sofisticada, sino como una prueba de la escasez de vocabulario y de la incapacidad para lograr la abstracción.

Para Vico el lenguaje sigue un proceso evolutivo:

En su forma muda primitiva, el lenguaje era gesto. Si un hombre quería decir “mar”, señalaba el mar. Con la difusión del animismo ese gesto se reemplazó con la palabra: “Neptuno”. Vico nos hace notar que cada necesidad de la vida, natural, moral o económica, tiene su expresión verbal en una u otra de las treinta mil divinidades griegas. Este es “el lenguaje de los dioses” de Homero. Su evolución, a través de la poesía, hacia un vehículo altamente civilizado que abunda en términos abstractos y técnicos fue tan poco fortuita como la evolución de la misma sociedad. Las palabras, como las fases sociales, tienen sus progresiones.

En Neptuno Alegórico, cuando Sor Juana Inés de la Cruz pide que se pinte el mar como jeroglífico, éste hace alusión a la belleza de la Marquesa; y cuando pide que se pinte a Neptuno, se refiere al Marqués de la Laguna.

La alegoría implica una operación intelectual triple: la construcción de un mensaje de significado general, la preparación de una forma fabulosa, y la unificación de ambas, ejercicio cuya dificultad técnica lo dejaba absolutamente fuera del alcance de la mente primitiva. Además, si consideramos que el mito es, en el fondo, alegórico, no estamos obligados a aceptar la forma en la cual se ha plasmado como exposición de hechos reales. Pero sabemos que los creadores de esos mitos los tomaron absolutamente al pie de la letra. Júpiter no era un símbolo: era espantosamente real.

Y Beckett argumenta que era precisamente ese carácter metafórico superficial el que volvía a las personas incapaces de percibir más que el registro de la objetividad. De la misma manera que quienes observaban el Neptuno Alegórico de Sor Juana no comprendían los mensajes ocultos en él.

La Poesía es esencialmente la antítesis de la Metafísica: la Metafísica purga a la mente, la libera de los sentidos, cultiva la descorporización de lo espiritual; la Poesía es toda pasión y sentimiento y anima lo inanimado; la Metafísica es más perfecta mientras más se preocupa de lo universal, y la Poesía mientras más se preocupa de lo particular. Los poetas son el sentido de la humanidad, los filósofos su inteligencia.

Pero Beckett se aparta de lo que Vico sostiene y dice:

He aquí, entonces, una exposición torpe del tratamiento dinámico que le da Vico al Lenguaje, la Poesía y el Mito. Aún puede parecer un místico para algunos: de ser así, es un místico que rechaza lo trascendental en todas sus formas como factor de desarrollo humano, y cuya Providencia carece de la divinidad necesaria para poder prescindir de la cooperación de la Humanidad.

Beckett encuentra la divinidad en la Humanidad, pero los hombres carecen de divinidad. El mejor exponente de la filosofía de Vico para Beckett es James Joyce:

Hay una infinita germinación, maduración y putrefacción verbal, el dinamismo cíclico de lo intermedio. Esa reducción de varios medios expresivos a lo que eran –económicos, directos– en su estado primitivo, y la fusión de esas esencias primitivas en un medio asimilado para la exteriorización del pensamiento, es Vico puro, y Vico en su aplicación, además, al problema del estilo.

En la obra Work in progress, Joyce separa la metafísica de su escritura:

Nos damos cuenta de que prácticamente se evita el subjetivismo o la abstracción, todo tipo de generalización metafísica. Se nos presenta una afirmación de lo particular. Es el viejo mito: la niña en el camino de tierra, las dos lavanderas en la ribera del río. Y en todas partes hay animismo: la montaña “abhea- ring”, el río “puffing her old doudheen”.

Mr. Joyce, como Beckett lo llama, logró unir la forma con el contenido y viceversa:

Aquí la forma es contenido, el contenido es forma. Ustedes alegan que esto no está escrito en inglés. En realidad, no está ni siquiera escrito. No es para leer, o más bien no es sólo para ser leído. Es para ser visto y oído. No es que Mr Joyce escriba sobre algo; su escritura es ese mismo algo.

Cuando el sentido es el sueño, las palabras de Joyce duermen. Si es el baile, éstas bailan. Si es la embriaguez, las palabras se tambalean y arrastran. Pero en opinión de Beckett, no fue Joyce el primero en utilizar las palabras de esa manera:

Shakespeare usa palabras gordas, grasosas, para expresar la corrupción: “Duller shouldst thou be than the fat weed that rots itself in ease on Lethe wharf ”.11 Escuchamos como chapotea el limo en toda la descripción del Támesis que hace Dickens en su Great Expectations. Esa escritura que ustedes hallan tan oscura es una extracción quintaesencial del lenguaje y la pintura y el gesto, con toda la claridad inevitable de los tiempos anteriores al refinamiento verbal. Aquí está la brutal economía de los jeroglíficos. Aquí las palabras no son las contorsiones de tinta reticentes que salen de las imprentas del siglo XX. Están vivas.