La opinión de Rorty sobre la filosofía analítica

Aunque parecería que Rorty en su obra Filosofía y futuro se burla de los filósofos que se adscriben a la filosofía analítica, en realidad Rorty critica los intentos de la filosofía analítica por convertirse en ciencia.

Al final demostraré, sin embargo, que aquellos filósofos analíticos que más contribuyeron a socavar las exigencias científicas de su movimiento hicieron una aportación duradera y muy valiosa a la filosofía.

Para Rorty lo que distinguió a la filosofía analítica fue “el paso sobre la disquisición de la experiencia a la disquisición sobre el lenguaje”.

El giro lingüístico es común a toda la filosofía del siglo XX: es tan evidente en Heidegger, Gadamer, Habermas y Derrida, como en Canarp, Ayer, Austin y Wittgenstein.

Rorty describe la situación de la filosofía en las universidades norteamericanas en las que se le ubicaba en las facultades de ciencias sociales y no en las de humanidades. El autor comenta que antes de que la filosofía analítica reinara en las universidades norteamericanas, la historia de la filosofía predominaba tanto en países anglófonos como no anglófonos.

Se esperaba que cualquiera que enseñara filosofía fuera capaz de hablar de los méritos de respectivos de Platón y Aristóteles, de Hobbes y Spinoza, de Kant y Hegel, de Nietzsche y Mill.

En opinión de Rorty, fue Willard van Orman Quine quien estableció el gusto por la filosofía analítica y el desprecio por la filosofía de la historia. El discípulo de Carnap en sus épocas de estudiante se puso como objetivo leer tan pocos textos canónicos como fuera posible y recomendaba esta práctica a sus alumnos en Harvard. Rorty comenta que este tipo de actitudes eran comunes también en Princeton donde los estudiantes competían entre ellos en pericia argumentativa y sagacidad dialéctica en lugar de adquirir una amplia gama de autores.

Entre los filósofos anglófonos, lo más importante es disponer de capacidades puramente argumentativas al estilo de partes en litigio ante un tribunal.

Ello no ha impedido, dice el autor, un comeback o regreso de la historia de la filosofía en los Estado Unidos; estudios en los que se elude el tema de la historia del espíritu o que no tienen conexión con los grandes temas de la filosofía actual.
Según Rorty, para un filósofo no analítico sería normal que un filósofo estuviera subscrito al The New York Review of Books pero extraño que lo hiciera en Scientific American.

El típico lector de Heidegger y Derrida ve a las ciencias duras como doncellas del progreso tecnológico y no como ocasiones de vislumbrar la realidad sin trabas. Ese lector estará de acuerdo con Kierkegaard y Nietzsche en que Sócrates y Platón se equivocaron al creer que la búsqueda de la verdad objetiva es la actividad más valiosa y la más distintivamente humana de la que somos capaces. La mayoría de esos lectores estarán de acuerdo con Nietzsche en que los filósofos griegos no fueron capaces de ver fue la prioridad del arte y la literatura frente a las ciencias y las matemáticas, es decir la necesidad de ver las ciencias desde la perspectiva del arte y de la vida. Platón concibió una educación orientada por la ciencia, mientras que Nietzsche concibió una cultura en cuyo centro estaría el arte, y en la cual reconocemos que son los poetas los que determinan nuestros objetivos mientras que los científicos simplemente suministran medios para alcanzar esos objetivos.

La distinción introducida por el autor parece pertinente dado que en la actualidad se pone énfasis en las ciencias duras y las ingenierías, por encima de las ciencias sociales y las humanidades. Este “conocimiento objetivo” era para Kierkegaard meramente accidental, lo importante era transformar el “individuo existente”.

El conocimiento que no está vuelto hacia el interior en la reflexión sobre la interioridad refiriéndose a la existencia, es un conocimiento accidental, su grado y alcance son, esencialmente considerados, indiferentes…

Para Rorty, el fenómeno de la transformación existencial es tan importante en las humanidades como lo es el fenómeno del consenso entre expertos en la cultura científica.

Los historiadores, críticos literarios y filósofos que son importantes pero que no llegan a ser brillantes tienen la misma relación con Kant y Shakespeare que alguien que generalmente es galardonado con el premio nobel de física tiene con Einstein. Aunque no desencadenan transformaciones, facilitan la siguiente ola de transformación.

おじいちゃん

abuelo
Masuo Ikeda Kimura nació el 4 de julio de 1914 en la ciudad de Sacramento, California. Hoy mi abuelo cumpliría 100 años.

Iluminismo

ArnaldoCórdova
Ayer falleció el politólogo Arnaldo Córdova. Recuerdo haber utilizado su obra La ideologia de la Revolucion Mexicana en la elaboración de la tesina para la licenciatura en relaciones internacionales.
Arnaldo Córdova visitó el CIDHEM el 14 de agosto de 2010. En aquella ocasión tuve la oportunidad de preguntar su opinión sobre la tesis liberal del papel que juega la educación en igualar las oportunidades. Me pidió más información y le di un par de nombres, creo que Burke y Stuart Mill. Y recuerdo que dijo algo así como: “Ah, usted ha estado leyendo autores del siglo XIX. Pues bien, es puro iluminismo.” Su respuesta me dejó perplejo. Después explicó su respuesta y no recuerdo muy bien el argumento.
Si se busca ilustración en la Wikipedia, se encuentra que en la ilustración se creía que “que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor.” Y siendo realista, como creo que lo era Arnaldo Córdova, la educación no ha logrado vencer a la ignorancia, ni a la superstición, mucho menos a la tiranía y tampoco ha logrado construir un mundo mejor, por lo menos no como lo desearía la mayoría de los habitantes que viven en la pobreza.
En el artículo titulado “Desigualdad” y publicado en el blog de Letras Libres, Gabriel Zaid brinda un argumento que cuestiona el modelo de darle educación universitaria a todos:

5.Igualar por arriba: buscar que todos tengan estudios universitarios, buenos empleos, automóviles, viajes internacionales, parece generoso, pero es tonto. Los altos funcionarios y ejecutivos no son el único modelo para la especie humana. Encarnan sueños no generalizables: por su especialidad, porque su desempeño requiere inversiones altísimas y porque millones de personas no desean vivir así. Con una fracción de lo que se gasta en producir credenciales educativas (que no garantizan la obtención de buenos empleos), se puede equipar a millones de personas con habilidades prácticas y herramientas para producir por su cuenta.

Y no es el único; Iván Illich criticaba el uso de los nuevos grados universitarios como títulos nobiliarios y Umberto Eco pedía que las Universidades recuperaran su naturaleza elitista.
La desconexión entre la Universidad y el mercado de trabajo es evidente, y aunque existen intentos del gobierno por corregir este desequilibrio con el laboratorio laboral o la Universidad Abierta y a Distancia de México que oferta carreras de alta demanda, hace falta la estructura que otorgue mayor valor a los certificados o títulos de carpintero, plomero o electricista. La fundación Carlos Slim proporciona capacitación en línea para este tipo de oficios y otorga los certificados sin validez oficial. La validez oficial de estos estudios se la tendría que dar el sistema nacional de competencias creado a la par del organismo conocer, pero por alguna razón no ha sido así. Tal vez este laudable intento derivó en lo que Zaid critica y sea todavía más barato producir el conocimiento que las credenciales educativas. Y el sistema de certificación de competencias tampoco ha estado exento de abusos; si lo que se propone es fomentar los oficios y disuadir las licenciaturas sería contraproducente que produjera más licenciados. Bueno pues así lo hizo un individuo sin escrúpulos que ostenta el cargo de Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Morelos, quien obtuvo el título de licenciado en derecho por la vía de la certificación de competencias.

Historia o literatura

En La ruina de Kasch, Roberto Calasso afirma que la historia no tiene ninguna razón esencial para distinguirse de la literatura; “la investigación histórica es la construcción gradual de una memoria artificial”. En la publicación electrónica denominada La silla rota apareció un artículo titulado “La escritora Elena Garro y su tumba sin nombre” de Maria Teresa Priego, en el que la articulista da cuenta del estado de abandono en el que se encuentra la tumba de la primera esposa de Octavio Paz en el cementerio Jardines de la Paz en Cuernavaca, Morelos.

Maria Teresa Priego cita una entrevista con Elena Garro realizada por Carlos Landeros, a quien aseguraba que su novela “Los recuerdos del porvenir” fue publicada por Joaquín Mortiz debido a que Octavio Paz lo exigió. Mientras que para Helena Paz, su hija, “su padre rogó a su madre que destruyera la novela porque era demasiado buena”. Jamás se sabrá lo que verdaderamente ocurrió, sólo se tienen los recuerdos. En el primer párrafo de la novela “Los recuerdos del porvenir” la autora escribió: “Yo sólo soy memoria y memoria que de mí se tenga”.

Para Calasso, el auténtico historiador es enemigo de lo memorable, su presa es aquello que ha escapado de la memoria “porque tenía todas las razones para escapar de ella”. La guarida de esta cotizada presa está en la fuentes, pero qué son las fuentes para Calasso; cualquier cosa. “La historia llega a sí misma cuando decide hacer hablar únicamente a las fuentes, y entiende que las fuentes son cualquier cosa.”

Christopher Domínguez afirma en Vida de fray servando que sólo a un académico como Fray Servando Teresa de Mier se le ocurriría escribir una Historia de la revolución durante la revolución. A Fray Servando se le ha acusado, además, de “echarle mucha crema a sus tacos” y de exagerar las historias en las que fue partícipe ya sea ensalzando un papel o justificando una postura según convenga. ¿Qué fue Fray Servando? ¿Historiador o literato? Fray Servando fue memoria y para nosotros es sus Memorias.

Calasso concluye que el historiador tiene una tarea que coincide con la de Proust, “pero no tiene la ventaja de disponer de la memoria de Proust; el historiador, entonces, debe construir, y finalmente saquear, la memoria de los demás. Esta es la historia.”

¿Réquiem por la tecnocracia?

El diccionario de la lengua española define tecnócrata como una persona especializada en alguna materia de economía, administración, etcétera, que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas. El término no parece tener una connotación negativa como la tenía antes, pero la otra opción; dejarse gobernar por políticos que enaltecen la nobleza de sus pretensiones aunque sean irrealizables, parece ser una peor opción.
Así lo describe Robert P. Crease, profesor de filosofía de Stony Brook University en Nueva York, en una opinión que aparece en The Japan Times titulada “A requiem for technocracy“. En su opinión, los científicos están lejos de ser más virtuosos que cualquier otra persona y su trabajo es vulnerable al error o a ser mal utilizado por otros. Y la ciencia también está lejos de ser perfecta, pero batalla por institucionalizar el proceso observación, experimentación y revisión independiente de los resultados que a la larga provee mejores resultados que la intuición política o las (im)posturas políticas.
Tal es el caso del aborto. Según el profesor Crease, el debate que precede una decisión colectiva sobre el aborto reside en los valores, no se establece un objetivo en común y la información científica sobre el tema resulta irrelevante. El problema radica en que para los políticos las opiniones científicas son sólo una opinión más. La falsa ciencia (seudociencia) que antes era del dominio de los charlatanes, ahora lo es de los políticos. El profesor en filosofía explica que el día de hoy a los políticos tanto de izquierda como de derecha les redunda más actuar en contra de la evidencia científica que apoyarla. De esta manera los políticos presentan una imagen anti élite, populista, como el común de los mortales aunque sean ignorantes.
Por alguna razón me recordó la reciente formación de un órgano en el Senado de la República denominado Comisión Ordinaria de la Familia y Desarrollo Humano, mejor conocida como la “Comisión anti aborto y anti familia homosexual” Hay una petición en change.org a favor de su disolución argumentando que las familias no son “moda” ni “vehículo” reproductivo. Las familias monoparentales y las mujeres también tienen derechos.
La Comisión es presidida por el Senador José María Martínez Martínez, del PAN. Ese ha sido siempre el talón de Aquiles de los comunitaristas, no cesan en su intento autoritario por imponer las pautas que ellos consideran adecuadas o en aras de un supuesto bien común.
Si bien el profesor Crease se alegra de no vivir en una tecnocracia dirigida por expertos que deciden los objetivos sociales por encima de los objetivos que establece la sociedad, comienza a temer a los políticos que enaltecen la nobleza de sus ideales. “With no route from here to there, we are guaranteed to get lost.”

National History Bee

Por cuarto año consecutivo se lleva a cabo el National History Bee en la ciudad de Atlanta, Georgia. Es impresionante la cantidad de familias que se desplazan desde distintas partes de los Estados Unidos para apoyar a sus hijos. Eso sólo denota la preocupación que tienen por la educación.
Era la primera vez que mi hijo participaba. Su maestra lo inscribió en la competencia y sorprendentemente se ganó su lugar en las rondas regionales.
Los niños que participan en la final nacional conocen las reglas de antemano, para mi todo era nuevo. El moderador hace una pregunta, los chicos tienen un botón y lo presionan para contestar. Pueden interrumpir al moderador para contestar; pero si lo hacen incorrectamente, les cuenta. A la cuarta vez, están descalificados. Los niños pueden protestar cuando crean que una respuesta es correcta y haya sido calificada de incorrecta , pero no vi a ningún niño haciéndolo.
La experiencia confirmó el presentimiento de que los estadounidenses están viéndose el ombligo. Los niños son capaces de contestar preguntas sobre los más ínfimos detalles de la vida y obra de las figuras históricas nacionales, pero no saben quién fue Pinochet o qué es la E.T.A.
Mi hijo no contestó las preguntas sobre México, por ejemplo; la de la batalla del 5 de mayo o la del General John J. Pershing quien fuera enviado a México en la expedición punitiva para capturar a Pancho Villa y, en su caso, enjuiciarlo por la invasión a Columbus. Pershing no lo encontró por ningún lado. Para ser justo, yo tampoco hubiera podido contestar muchas de las preguntas que él contestó correctamente. Si su papá hubiera participado, sólo lograría cinco o seis aciertos de treinta preguntas. Había niños que al lograr 8 aciertos se levantaban de su lugar porque ya habían alcanzado la meta. El público aplaudía respetuosamente como si se tratara de un match point en un juego de tenis.
Como se iban alternando las rondas de participación, a mi hijo le tocaba descansar un ronda. Decidimos escurrirnos para escuchar las preguntas en la ronda que descansaba. El moderador preguntó sobre un tratado de anatomía y mi hijo rápidamente me dijo al oído la respuesta: Gray´s Anatomy. Estuve a punto de reprimirlo diciéndole que no fuera ignorante, que eso era un programa de televisión. Ante la falta de respuesta de los concursantes el moderador dijo la respuesta; mi hijo estaba en lo correcto y el ignorante fue el papá que se la pasa viendo televisión.
Con tristeza pienso que en México no se podría llevar a cabo una competencia similar. Nuestra historia es más fantasiosa que verídica, o así lo es la historia oficial; está llena de lugares comunes. Que si el padre de la patria es Hidalgo, cuando debería ser Morelos. Que si el inexistente Pípila incendió la puerta de la alhóndiga, cuando en realidad, como cuenta Fray Servando, Hidalgo no quería atacar la alhóndiga porque estaba su amigo adentro. Que los niños héroes salvaron la bandera, cuando fueron acribillados y la bandera de las barras y las estrellas ondeó durante nueve meses en el zócalo de la ciudad. Los niños podrían protestar válidamente todas las respuestas.

Onírico

El diccionario de la lengua española define onírico como un adjetivo que describe lo perteneciente o relativo a los sueños. El asunto viene a colación porque en clase leíamos el capítulo III de El nacimiento de la tragedia en el que Nietzsche dice:

El griego conoció y sintió los horrores y espantos de la existencia: para poder vivir tuvo que colocar delante de ellos la resplandeciente criatura onírica de los Olímpicos. Aquella enorme desconfianza frente a los poderes titánicos de la naturaleza, aquella Moira que reinaba despiadada sobre todos los conocimientos, aquel buitre del gran amigo de los hombres, Prometeo, aquel destino horroroso del sabio Edipo, aquella maldición de la estirpe de los Atridas que compele a Orestes a asesinar a su madre, en suma, toda aquella filosofía del dios de los bosques, junto con sus ejemplificaciones míticas, por la que perecieron los melancólicos etruscos, -fue superada constantemente, una y otra vez, por los griegos, o, en todo caso encubierta y sustraída a la mirada, mediante aquel mundo intermedio artístico de los Olímpicos.

Cuando una alumna preguntó que era onírico, “un adjetivo” alcancé a espetar. Si un adjetivo, pero qué describe ese adjetivo. ¿Por qué no lo denominaron “morfiano” como existe lo “borgiano”?
En “El sueño de Coleridge” incluido en la obra Otras inquisiciones, Jorge Luis Borges dice:

A primera vista, el sueño de Coleridge corre el albur de parecer menos asombroso que el de su precursor. Kubla Khan es una composición admirable y las nueve líneas del himno soñado por Caedmon casi no presentan otra virtud que su origen orínico, pero Colerige ya era un poeta y a Caedmon le fue revelada una vocación.

Según Borges, Samuel Taylor Coleridge soñó un poema de trescientos versos y pudo escribir un fragmento que se conserva en sus obras. Caedmon era un pastor que en una fiesta previó que lo obligarían a cantar, por lo que se escurrió de la fiesta y encontró el sueño en un establo. En su sueño alguien lo llama por su nombre y le pide que cante. Como no sabía cantar, ese alguien le pide que cante el principio de las cosas y así lo hizo. Al despertar el pastor no olvidó los versos y los cantó ante los monjes del monasterio del Hid.

No aprendió a leer, pero los monjes le explicaban pasajes de la historia sagrada y él “los rumiaba como un limpio animal y los convertía en versos dulcísimos, y de esa manera cantó la creación del mundo y del hombre y de toda la historia del Génesis y el éxodo de los hijos de Israel y su entrada en la tierra de promisión, y muchas otras cosas de la Escritura, y la encarnación, pasión, resurrección y ascensión del Señor, y la venida del Espíritu Santo y la enseñanza de los apóstoles, y también el terror del Juicio Final, el horror de las penas infernales, las dulzuras del cielo y las mercedes y los juicios de Dios.”

El sueño de Coleridge tiene relación con otro sueño de un emperador mongol al que se le revelan los planos de un palacio que construyó de acuerdo al sueño. Para Borges, quien rehuye a cualquier explicación sobrenatural, ambos sueños son una coincidencia. Para otros, dice Borges, el poeta supo de la historia del palacio y dijo haber soñado el poema del palacio para crear una ficción.

Más encantadoras son las hipótesis que trascienden lo racional. Por ejemplo, cabe suponer que el alma del emperador, destruido el palacio penetró en el alma de Coleridge, para que éste lo reconstruyera en palabras, más duraderas que los mármoles y metales.

Otro artículo sobre literatura bítica

En la obra Crisis y reconstrucción de la filosofía, Mario Bunge se pronuncia a favor de las revistas científicas que son sometidas al proceso de revisión por pares por encima de lo que se puede encontrar en internet, donde no es fácil distinguir lo verdadero de lo falso. Sin embargo, el modelo de la revisión por pares entró en crisis cuando prestigiosas revistas científicas aprobaron textos generados por programas de cómputo. Este artículo del diario The Guardian explica cómo tres egresados del MIT crearon un programa de cómputo para escribir un galimatías incomprensible, luego lo presentaron como un trabajo académico y éste fue aprobado para su presentación en un una conferencia. Los autores hicieron público el código de su programa SCIgen para que cualquiera pudiera recrear la experiencia.
La revista Nature reportó que el científico francés Cyril Labbé de la Universidad Joseph Fourier en Grenoble sometió varios de estos supuestos trabajos académicos al proceso de revisión por pares y más de 30 fueron aceptados para ser presentados en una conferencia. Dieciséis fueron publicados por Springer, en Alemania, y más de 100, por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) en los Estados Unidos.
Mario Bunge opina que la computadora es incapaz de evaluar proyectos de investigación, pero tal parece que el hombre tampoco es capaz de hacerlo. Mario Bunge argumenta que para una computadora lo mismo da un sentido de una oración que otra siempre y cuando se respete la sintaxis.

Para un procesador de texto, los proverbiales titulares «Perro muerde a hombre» y «Hombre muerde a perro» poseen el mismo valor (la misma cantidad de información), dado que poseen igual número de bits.

Ello me recuerda lo que le ocurrió al primo de una amigo que estaba molesto con un alcalde e ideó un programa para transcribir las noticias sobre dicho personaje. Cada vez que aparecía una noticia, el programa sustituía la palabra “alcalde” por “pendejo”. Al principio era bastante entretenido ver como el “pendejo” decía o hacía tal o cual cosa, hasta que fue al funeral de otro “pendejo” que había sido asesinado. Dejó de ser chistoso el programa de cómputo que parodiaba al alcalde.
Según la misma revista Nature, Labbé desarrolló un método para detectar los textos generados por el programa SCIgen que aleatoriamente combina oraciones de otros trabajos académicos para producir estos artículos científicos. A mi se me ocurre un método más sencillo, pero laborioso: leer y tratar de entender los textos.
Esta reflexión nos lleva a plantear la pregunta sobre hasta dónde se puede desarrollar la tecnología para redactar textos o noticias que tengan sentido. Este artículo de la revista Wired explica cómo la compañía Narrative Science desarrolla algoritmos que generan noticias sobre las ligas infantiles de béisbol (Little Leaguer) con la información que recopilan de una aplicación en los teléfonos móviles de los padres. Los interesados (los abuelos, por ejemplo) pueden tener todo el resumen del juego mucho antes de lo que la ESPN se tarda en producir el resumen de un juego, pero sin reporteros de por medio.

Alejandro Chao Barona (In memoriam)

ChaoBarona

Una de las primeras materias que cursé en el CIDHEM fue “Análisis del Proceso Electoral en Morelos” impartida por el doctor Alejandro Chao Barona. Era un profesor exigente, un poco gruñón, pero su estilo obligaba a mejorar la calidad de los trabajos. Tristemente nos enteramos de que fue asesinado junto con su esposa en su domicilio. Los reportes periodísticos hablan de un robo a casa-habitación, y tal vez hubiera corrido la misma suerte que el doctor Chao si cuando robaron mi casa hubiera encontrado a los ladrones in fraganti. Lo único democrático en Morelos es la inseguridad, de ella nadie se salva.
El doctor Chao Barona era psicólogo por la máxima casa de estudios (UNAM 1969), tenía una especialidad en psicoanálisis en el Instituto de Psicoanálisis de Grupo (1972), maestría y doctorado en filosofía política, con mención honorífica, en el Centro de Investigaciones y Docencia en Humanidades del estado de Morelos (CIDHEM 1998 y 2000).
La Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos ha reclamado insistentemente la participación de fuerzas federales; ya sea la policía federal, el ejército o la armada, en las tareas de vigilancia y mantenimiento del orden en el Estado. Hoy constatamos el rotundo fracaso de la estrategia de seguridad del gobierno del Estado y de su malograda propuesta del mando único. El gobernador del Estado se mostró contrariado por la muerte del que dijo era su “amigo”, pero si en lugar de disponer de los recursos del Estado para sí y para su familia (tiene más de 100 elementos para su seguridad personal) los hubiera destinado a la seguridad de los ciudadanos, probablemente el día de hoy no estaríamos de luto por la muerte de un docente ejemplar. Con esos amigos para qué quieren enemigos.
boleta

Coatlicue


En la obra Vida de Fray Servando el autor, Christopher Domínguez Michael, narra como el 13 de agosto de 1790 trabajadores que remodelaban la plaza de armas (el Zócalo) descubrieron la Coatlicue. En diciembre de ese mismo año encontraron la Piedra del Sol, mejor conocida como el calendario azteca.
El autor recurre a Eduardo Matos Moctezuma para quien ambas piedras representan “la ambivalencia novohispana hacia el pasado indígena.”

La Coatlicue era un monstruo y exhalaba rencor vivo, mientras que la Piedra del Sol, depósito del saber, complacía al patriotismo criollo, al grado que la empotraron en el muro de la Catedral, como ratificación de continuidad entre los hijos de los toltecas y los hijos de Carlos V, entre gentilidad y cristianismo.

En cambio, la suerte de la Coatlicue fue bien distinta:

La Coatlicue asustó a sus descubridores, que la arrumbaron en el patio de la Real Universidad y acabaron por enterrarla. En 1803 le permitieron verla al barón de Humboldt.

La Coatlicue “falda de serpientes” representa a la Tierra y es la madre de todos los dioses. Cuenta la leyenda que Coatlicue estaba casada con Mixcóatl “serpiente nube” y con él procreó 400 dioses. Cuando Coatlicue descubrió que su esposo era infiel, se lanzó contra los amantes y les arrebató la vida.
Un día estaba Coatlicue barriendo el patio, muy quitada de la pena, y un colibrí dejó una bola de plumas color turquesa. Coatlicue guardó la bola de plumas entre sus faldas y cuando se dio cuenta, estaba embarazada. La hija mayor de Coatlicue, Coyolxauhqui, no se tragó el cuento de la bola de plumas y organizó a sus hermanos para limpiar el nombre de la familia y matar a la adúltera madre. Así que cortó la cabeza de su madre y por esa razón no tiene cabeza, sino dos serpientes que representan chorros de sangre y, por lo tanto, la vida. Pero en el mismo instante que mataban a su madre, nació Huitzilopochtli, el dios de la guerra, que ya venía armado y desmembró a su hermana y la arrojó a la luna. Los otros hermanos y hermanas que murieron se convirtieron en estrellas. En el ocaso, al caer Huitzilopochtli, el cielo se pone rojo porque el sol se está desangrando en la batalla campal, espontánea y desordenada, que libra en contra de sus hermanos.