El tejido social

En la entrada anterior a este blog comenté sobre la necesidad de cuestionar los axiomas; verdades evidentes que se aceptan sin demostración. En especial el concepto del tejido social. ¿Qué podemos explicar con este concepto? ¿Es válida la analogía con la industria textil?
En principio un tejido es una cosa formada al entrelazar varios elementos (RAE, 2014). Pero otra acepción dice que es un material hecho tejiendo. Si se retoma la frase “reconstruir el tejido social” esto quiere decir que se puede reparar un tejido que ha sido dañado. Y si se define el tejido social como el conjunto de relaciones que existen en una ciudad, esto es tan pretencioso como decir que se tiene el poder de convertir en grandes amigos a Andrés Manuel López Obrador y a Carlos Salinas de Gortari.
Si un tejido se forma al entrelazar varios elementos, una madeja es un tejido. Pero la distinción entre madeja, cosa que está muy enredada y desordenada, y el tejido, es el orden. Las primeras computadoras fueron hechas para controlar los telares. Joseph-Marie Jacquard (1752-1834) ideó un telar que con tarjetas perforadas reproducía diseños en el tejido, bastaba con perforar la tarjeta para cambiar el patrón de diseño en la tela. Hasta el momento ninguna computadora ha logrado ordenar el tejido social, aunque Facebook lo intenta cuando recomienda amistades. Y no concibo a la sociedad como un conjunto ordenado de relaciones, sino como algo desordenado y caótico, algo más parecido a una madeja social.
En la plática de Dave Troy sobre el mapeo social, los mapas que representan las relaciones en una ciudad son unas rebuscadas madejas sociales. Lo interesante de dicha plática es que en una ciudad como Baltimore, grupos divergentes entre los que se encuentran los afroamericanos y los latinos, más interesados en temas como la música hip-hop, conviven con los apasionados con la tecnología (geeks) y con los interesados en las noticias y eventos políticos nacionales e internacionales. Lo que une a estos grupos son los deportes. El equipo de béisbol los Orioles de Baltimore, el equipo de fútbol americano Ravens de Baltimore o el medallista olímpico Michael Phelps producen cohesión social, son el pegamento que mantiene unida a esa comunidad.
¿En una nación tan diversa como la nuestra qué produce cohesión social? ¿Qué nos identifica como mexicanos? En un artículo publicado por la revista Nexos y titulado “La identidad nacional mexicana”, el historiador Alan Knight autor se cuestiona sobre los elementos objetivos y subjetivos de la “identidad nacional”. Y aunque el lenguaje y la religión pudieran ser elementos objetivos de la identidad nacional, resulta que varios países latinoamericanos comparten el español y la religión católica. Para Alan Knight, la Virgen de Guadalupe es un “marcador de identidad” claramente mexicano.

” La Guadalupana es parte de la Iglesia universal, pero su lugar real está en México; ella se apareció en México en 1531; ella hizo marchar en 1810 y en 1910; su culto está ligado a sitios, recuerdos, imágenes y alianzas de México.”

Alan Knight se auxilia de las categorías espacio y tiempo para recrear la identidad nacional. El autor encuentra tres grandes regiones geográficas con características similares: 1) el altiplano central de México, 2) las tierras bajas tropicales del sureste y 3) el norte. Y aunque la geografía tiende a formar estructuras históricas duraderas, en el caso de México, la ubicación entre el río Bravo y el río Hondo, “no produce un tipo peculiar de persona, tampoco una mentalidad específica.”
En la categoría del tiempo, existe una unidad geopolítica que es México y aunque no es tan antigua ha sido durable.

“Es útil distinguir entre las ideas populares de la patria (muchas veces aliadas a ideas sobre la patria chica) y las ideas de la elite, pues mientras que las primeras entrañaban una visión parroquial-cum-federalista de la nación-estado, las últimas estaban a favor de una agresiva construcción del Estado, de ahí un nacionalismo más centralizado y el desprecio al particularismo local.”

De esta manera el historiador encuentra en la experiencia común los marcadores de la identidad nacional, y se opone a interpretaciones de supuestas actitudes subyacentes de la identidad nacional, como podría ser la violencia o el afirmar que como los mexicanos son violentos se tiran a la revolución o al narcotráfico.
Para concluir, se puede afirmar que la historia y la Virgen de Guadalupe producen cohesión social entre los mexicanos. Paradójicamente, en Fray Servando Teresa de Mier, uno de los primeros, sino es el primero, en cuestionar las apariciones de la Virgen, ya estaba presente la idea de México. Así lo relata en sus Memorias:

“Nos preguntaban en Cataluña, durante la guerra, si el rey de Castilla que nosotros teníamos era el mismo suyo. El nuestro, decían, era el rey de Madrid. No es esto de admirar en Cataluña. En Madrid, diciendo que yo era de México: “¡Qué rico será el rey de ustedes, pues de allá viene tanta plata!” En la oficina del rey en Madrid me sucedió entrar, y diciendo que era americano se quedaron admirados. “Pues usted no es negro -me decían-. Por aquí ha pasado un paisano de usted, me decían los frailes de San Francisco de Madrid y preguntándoles cómo lo conocían, me respondieron que era negro. En las cortes, el procurador de Cádiz, clérigo filipense, preguntó si los americanos éramos blancos y profesábamos la religión católica.”

Real Academia Española (2004). Diccionario de la lengua española. Recuperado de http://www.rae.es el 18 de diciembre de 2014.

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La reconstrucción del tejido social

En una reciente reunión del Consejo de Investigación de la Universidad La Salle Cuernavaca, A.C., Jean Robert destacó la importancia de distinguir entre teorema y axioma. Un teorema es una proposición que afirma una verdad demostrable. Mientras que un axioma es una proposición que se considera evidente y se acepta sin requerir demostración previa. Cuando nuestros iluminados líderes hablan de la reconstrucción del tejido social siempre me he cuestionado si ese tejido se hará con punto de cruz o con tru-tru. ¿Será el concepto de tejido social un teorema o un axioma? Pienso que un axioma, pues quienes hablan de tejido social no se han dado a la tarea de verificar la veracidad de su afirmación. Afortunadamente Google cuenta con una herramienta que permite analizar el uso de estos conceptos en los libros de su biblioteca.

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Como la gráfica lo demuestra, antes de 1960 no se usó el concepto de tejido social, de hecho, en las décadas de los años sesentas y setentas se usa muy poco y a partir de 1980 se uso se vuelve exponencial.
¿Qué sucede con el concepto de cohesión social?
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El concepto de cohesión social se usa desde 1880 y a partir de los años ochentas del siguiente siglo su uso también se vuelve exponencial. Pero qué quiere decir uno y otro concepto. Una búsqueda en Google books da como resultado el uso del concepto tejido social en la obra Reconstruir el tejido social: un enfoque crítico de la ayuda humanitaria de Carlos Martín Beristain. La segunda obra que aparece se titula Urdiendo el tejido social de Eva Fischer. Y el tercer título no pudo ser más apropiado: La importancia de hablar mierda o los hilos invisibles del tejido social de Nicolás Buenaventura (es una pena que esta obra no tenga vista previa).
En la primer obra, el autor no explica lo que quiere decir con reconstrucción del tejido social, asume que todo mundo entiende a lo que se refiere por lo que supone una verdad evidente.
En la segunda obra, para la autora, tejido social y red social son la misma cosa; “el tejido es estudiado en una trama que él mismo permite entender”. Si el mismo concepto permite entender de lo que se está hablando, entonces es una verdad evidente.
La tercer obra no tiene vista previa, pero aún sin conocerla, por el escatológico título, le otorgamos la categoría de tautología.
No sucede lo mismo con el concepto de cohesión social, del cual la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se propuso definir y por ello entiende: “la dialéctica entre los mecanismos instituidos de exclusión/inclusión social y las respuestas, percepciones y disposiciones frente al modo en que estos (mecanismos) operan”. El resumen del texto “Cohesión social: inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe” dice:

“Presentación En América Latina y el Caribe el concepto de cohesión social surge ante la necesidad de encarar pertinaces problemas que, pese a algunos avances logrados en los últimos años, aún perduran: altos índices de pobreza e indigencia; la extrema desigualdad que nos caracteriza; diversas formas de discriminación y de exclusión social que se remonta a un lejano pasado.”

De tal forma que antes de que la CEPAL incluyera los temas de inclusión y exclusión social en el concepto de cohesión social, se entendía que este concepto hacía referencia o daba la idea del pegamento que mantiene unida a una sociedad en un momento histórico determinado. Por la CEPAL se supo que no todos estaban unidos por este pegamento y que había grupos que eran excluidos de la sociedad.
¿Y qué diablos querrá decir el concepto de tejido social? ¿No es lo mismo que la cohesión social? En el sitio de internet TED.com hay una conferencia de Dave Troy que trata el tema de “Social maps that reveal a city’s intersections — and separations” y a lo que comúnmente los políticos se refieren cuando hablan de tejido social. Este autor define tejido social como ciudad. Y dice que una ciudad no la conforman las calles y los edificios, sino el conjunto de relaciones de las personas que viven en ella.
Si se define de esta manera el tejido social, como el conjunto de relaciones que existen en una ciudad, puede resultar que en un pequeño pueblo -donde todo mundo se conoce- exista un rico tejido social. Mientras que en las grandes urbes, en las que impera el anonimato, no exista tal tejido social. Cuando nuestros amados líderes dicen que hay que reconstruir el tejido social puede significar dos cosas; o convertirse en pueblerino o volver a la sociedad sociable, lo que no deja de ser un sinsentido.

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La sinrazón de la violencia y el circo mediático

La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y los actos vandálicos durante las manifestaciones por la misma desaparición tienen un común denominador que es la omisión del Estado. Locke justifica la existencia del Estado en la protección de la vida, la propiedad y la libertad de los ciudadanos. Y existe la presunción de que la vida de los normalistas no fue respetada como tampoco lo fue la propiedad de las empresas afectadas por los actos vandálicos.
Fernando Dworak ha escrito un brillante artículo sobre los discursos (o teorías) de la desestabilización y cita un mini Manual en el que su autor; Marighella (1911-1969), recomienda buscar la cara represiva del Estado para lograr la simpatía del público. Aunque suena bastante lógico, tiene varios supuestos; 1) que los vándalos saben leer, 2) que conocen de la existencia del mini Manual y 3) que han leído dicho documento. De otra manera, sólo sirve para justificar lo injustificable; el Estado no actúa en contra de los vándalos porque ese es precisamente el objetivo de estos actos. Si la violencia fuera el objetivo, ¿no debería el Estado reprimir la violencia?
Sentados cómodamente en un sillón frente al televisor observamos en vivo y a todo color los desmanes de los vándalos mientras el locutor critica la falta de acción del Estado. Los medios de comunicación preparan enlaces remotos, los periodistas usan cascos con la leyenda “Prensa” y visten como si fueran a cubrir un acto de guerra. Y los vándalos cumplen al pie de la letra el libreto de los actos vandálicos. ¡Qué fiasco cuando prometieron violencia si Brasil era eliminado de la Copa Mundial y nada ocurrió! ¿Son los medios de comunicación quienes promueven la violencia? ¿Es el Estado con su inacción el que promueve la violencia? ¿O el público impaciente que espera el circo mediático?
Para la Presidencia de la República, son los primeros. La declaración del Presidente de la República no deja lugar a dudas: “…otro tema que quiero abordar y del que soy sensible y no sé si esté vinculado a esto que pareciera un afán orquestado para desestabilizar y por oponerse a un proyecto de nación; en días recientes y justamente cuando emprendía la gira de trabajo, surgieron señalamientos sobre la propiedad de mi esposa”.
Tanto la teoría de la desestabilización como la teoría de la conspiración del Presidente de la República pecan de soberbia, pues asumen la existencia de algo que causa u origina la desestabilización. En el primer caso, presupone la existencia de la inteligencia en los vándalos. Que la violencia no es el fin, sino un medio para alcanzar un fin ulterior. En el segundo, la existencia de “un afán” que busca descarrilar el proyecto de Nación que diligentemente el Presidente encabeza. Lo único que el escándalo de las propiedades de la esposa del Presidente de la República descarriló, fue la licitación del tren de alta velocidad a Querétaro. No hay rendición de cuentas, pero qué tal el espectáculo. Los medios de comunicación cumplieron sobradamente con la promesa de circo.
En el artículo titulado “Si cede la Ley” publicado en México por la revista Nexos, Norberto Bobbio justifica el papel del Estado como instrumento de represión.

“Para una ética de la no violencia, el estado, cualquier estado, es moralmente condenable: justamente en esta necesidad del uso de la violencia reside la imposible, aunque varias veces intentada, resolución de la política en la moral. “

El único modo de evitar la violencia, según Bobbio, es concentrarla. Los hombres han escogido este medio distinguiendo entre violencia privada, la de los vándalos, de la violencia lícita, la del Estado. Es la forma de evitar la guerra de todos contra todos, pero de nueva cuenta hace falta algo moralmente reprobable: que el Estado reprima la violencia con violencia.

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La democracia elitista, el populismo y el modelo bobbiano de democracia.

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El último día del Primer Congreso Internacional Norbeto Bobbio en Cuernavaca se presentó Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. En su ponencia presentó algunas tesis que se encuentran en el segundo ensayo de su obra Política y derecho, Derechos y garantías. Cinco ensayos latinoamericanos. Para el autor, America Latina ha optado por alguna de estas opciones: la democracia elitista o el populismo.

En la realidad latinoamericana han madurado dos alternativas de organización política aparentemente democráticas y opuestas entre sí: por una lado, en algunos países impera una tendencia hacia un modelo de democracia mínima o elitista, y por el otro, en otros Estados, en sentido opuesto, se consolidan regímenes populistas de supuesta o real ideología progresista.

Salazar Ugalde llama al primero democracia elitista y al segundo, progrepopulismo. Aunque ambas se consideran a sí mismas democráticas. El autor retoma la definición de Bobbio sobre los “universales procedurales” para saber si un régimen es democrático:

a) todos los ciudadanos mayores de edad sin distinciones deben gozar de derechos políticos; b) el voto de los ciudadanos debe tener un peso igual; c) todos los titulares de derechos políticos deben ser libres de votar siguiendo sus propias opiniones; d) todos los titulares de derechos políticos deben ser libres en el sentido de que deben estar en condiciones de escoger entre soluciones diferentes, es decir, entre partidos que tengan programas distintos y alternativos; e) tanto para la decisión como para las decisiones colectivas, debe valer la regla de la mayoría numérica; f)ninguna decisión adoptada por mayoría debe limitar los derechos de la minoría, en particular el derecho de convertirse a su vez en mayoría en igualdad de condiciones.

El problema radica en que las democracias elitistas han cumplido con estas reglas y, aún así, han caído en una situación de democracia delegada en la que las elites deciden por la mayoría. Para Joseph Schumpeter, citado por Salazar Ugalde, cuando el ciudadano entra en el campo de la política, desciende a un escalón de rendimiento mental, se comportan de manera infantil y su modo de razonar se vuelve asociativo y afectivo.

En ese sistema político -más allá de lo que estipule la teoría normativa-, los ciudadanos son simples espectadores del juego político y delegan -a través de su voto- la toma de decisiones y la acción de gobierno en manos de la elite gobernante en turno.

Schumpeter argumenta que los votantes deben respetar la división del trabajo y deben comprender que una vez que han elegido al político la toma de decisiones es cosa de él y no de ellos. Salazar Ugalde dice que algunos teóricos han llegado a encontrar virtudes en esta posición: como la política es una actividad difícil, los ciudadanos deben abstenerse de participar en ella.

La teoría schumpeteriana es democrática porque incorpora los “universales procedurales”, pero la teoría bobbiana -como veremos más adelante- incorpora otras instituciones que robustecen al sistema democrático y le otorgan un valor axiológico que el elitismo no contempla.

Como se mencionó anteriormente, el populismo también se considera democrático de un modo en el que simula la participación del pueblo pero en realidad las decisiones las toman los carismáticos líderes populistas. No deja de ser elitista, pero con un componente de simulación democrática.

Pero el PP tiene una impronta popular que carece la democracia elitista y, en esa medida, se adscribe a una concepción de democracia con ecos rousseauianos que desborda los universales procedurales bobbianos.

Aunque Salazar Ugalde cita el caso mexicano como un ejemplo de democracia elitista, la descripción que hace del populismo me recuerda el régimen de Graco Ramírez en el Estado de Morelos.

La tesis es que esas manifestaciones de adhesión popular al proyecto político del líder pueden ser auténticas y simbólicamente incluyentes, pero en la medida en que se anula la individualidad, cohesionan a los seguidores bajo la lógica schmittiana amigo/enemigo, inhiben la deliberación, acallan el disenso, niegan la legitimidad de las opciones y obsequian la autonomía política de los ciudadanos a favor de la voluntad heterónoma y clarividente del líder, no pueden adscribirse al proyecto democrático.

Se había dicho que a diferencia de la democracia elitista, la concepción bobbiana incorporaba un elemento axiológico, y éste es el respeto a los derechos humanos.

La democracia constitucional es un modelo de organización política que persigue dos objetivos analíticamente distintos: limitar al poder político y distribuirlo entre los ciudadanos sobre la base de una garantía efectiva de los derechos fundamentales de los individuos que integran la colectividad política.

En términos generales, Bobbio veía en la triada democracia, derechos humanos y paz, el objetivo a seguir. En el Congreso Internacional, Salazar Ugalde se cuestionaba que si México tenía un sistema formalmente democrático porqué no tenía paz. Y el punto de quiebre son los derechos humanos. Si no se respetan los derechos humanos, incluidos los derechos sociales menospreciados por la democracia elitista, no habrá paz.

Mientras que la democracia elitista produce la apatía del ciudadano, el modelo bobbiano se basa en la participación.

En ese modelo tienen mucha relevancia los órganos representativos de carácter colegiado y plural. De hecho, el gobierno madura en la sede parlamentaria y no en la silla de un presidente técnico o de un líder popular todopoderoso. Además, las teorías kelsenianas/bobbianas apuestan por una sociedad activa que se encuentra en constante comunicación con sus representantes y se organiza en diversas sedes para incidir en la vida social. Los representes operan en contextos en los que la pluralidad es legítima y está institucionalizada a través de partidos políticos por lo que es necesario recurrir a la negociación para lograr adoptar decisiones mediante compromisos pactados. Esta concepción de la democracia no es compatible, entonces, con la idea del ciudadano apático y desinteresado que delega la responsabilidad de adoptar decisiones al gobernante en turno ni con la idea del pueblo movilizado, pero sin capacidad de incidir en el contenido y rumbo de las decisiones. Éstas son el producto de negociaciones y compromisos entre las aspiraciones y los intereses de una ciudadanía legítimamente plural.

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La democracia secuestrada

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Hoy inició el Primer Congreso Internacional Norberto Bobbio en Cuernavaca organizado por el CIDHEM. Con motivo del décimo aniversario luctuoso del historiador de las ideas turinés, la doctora Laura Baca tuvo a bien organizar el evento. César Cansino recordó que recientemente también se cumplieron 30 años de la publicación de El futuro de la democracia y en su opinión, Bobbio acertó en todas sus predicciones.
En dicha obra, Bobbio citó unas palabras que aparecen en la película El Doctor Zivago de Boris Pasternack:

Muchas veces ha sucedido en la historia. Lo que fue concebido como noble y elevado se ha vuelto una cruda realidad, así Grecia se volvió Roma, la ilustración rusa se convirtió en la Revolución rusa.

Y es que la democracia nació bajo el supuesto del individuo soberano que se pone de acuerdo con otros individuos igualmente soberanos para crear la sociedad política. En la democracia no habría cuerpos intermedios, como las sociedades corporativas en las ciudades medievales o como los estamentos en el Estado estamental, así denominado por Bobbio.

Lo que ha sucedido en los Estados democráticos es exactamente lo opuesto: los grupos se han vuelto cada vez los sujetos políticamente relevantes, las grandes organizaciones, las asociaciones de la más diferente naturaleza, los sindicatos de las más diversas actividades, los partidos de las más diferentes ideologías y, cada vez menos, los individuos.

De esta primera transformación, Bobbio analizó una segunda. La democracia representativa tiene como supuesto un mandato en el que el representante debe velar por los intereses de la Nación. La representación política tiene su antítesis en la representación de intereses, en la que el representante tiene que ver por los intereses de su representado.

Pero en una sociedad compuesta por grupos relativamente autónomos, que luchan por la supremacía para hacer valer sus intereses en contra de otros grupos, tal norma, tal principio, ¿hubiera podido ser realizado?

En México sucedió algo curioso, bajo el supuesto de la representación de los intereses de la Nación, en realidad se representaba a los intereses partidistas, y como el mandato imperativo se consideró como una mejor situación que la actual regida por los partidos políticos, se introdujo la reeleción en unos términos que sólo aumentará el poder de los partidos políticos. Bobbio lo veía de la siguiente manera:

Más aún, la única sanción que teme el diputado, cuya reelección depende del apoyo del partido, es la que deriva de la transgresión de la regla opuesta que le impone considerarse obligado por el mandato que recibió del propio partido político.

Bobbio consideró a la persistencia de las oligarquías como la tercera promesa fallida de la democracia. El fundamento de la democracia representativa se encuentra en la libertad entendida como autonomía. Rosseau explicaba que el individuo obedece a la ley porque es una norma que se impone a sí mismo a través del proceso de representación.

La democracia representativa, que es la única forma de democracia existente y practicable, es en sí misma la renuncia al principio de la libertad como autonomía.

Bobbio llamó pueril a la denominada computocracia, una situación en la cual, los ciudadanos podrían votar electrónicamente todos los días a través de las tecnologías de la información y de la comunicación. Paradójicamente, esta situación, en lugar de aumentar la participación, produce apatía.

El exceso de participación, que produce el fenómeno que Dahrendorf llamó, desaprobándolo, del ciudadano total, puede tener como efecto la saturación de la política y el aumento de la apatía electoral.

Tal vez, por esa razón, los mexicanos somos apáticos, como nos describe Cansino. Es tal la saturación de política en los medios de comunicación masivos que se produce el efecto deseado; la apatía. Bobbio lo planteó de la siguiente manera: “Nada es más peligroso para la democracia que el exceso de democracia”

Si la democracia no ha podido ocupar el espacio oligárquico, tampoco ha podido abarcar los otros ámbitos propicios para la democracia, como lo son los sindicatos, las organizaciones sociales, y un largo etcétera.

Otra de las promesas fallidas de la democracia, según Bobbio, es la eliminación del poder invisible. Que en el caso italiano, y en el mexicano también, las mafias, son más visibles que invisibles. La democracia nació para hacer público lo que era privado. Gabriel Zaid decía que en México lo público era privado y lo privado, público. Algo que las redes sociales están cambiando. Aquí Bobbio le ve algo bueno a la llamada computocracia:

Si manifesté algún titubeo en que la computocracia pueda impulsar a la democracia gobernada, no tengo ninguna duda en el servicio que puede prestar a la democracia gobernante.

Aunque Bobbio no lo vio desde la perspectiva de los ciudadanos como vigilantes del poder político, sino que gracias a las tecnologías de la información y comunicación los gobiernos pueden obtener tanta información de los gobernados que les permite controlarlos. Algo así advirtió Edward Snowden.

Más que una falsa promesa, en este caso se trataría de una tendencia contraria a las premisas: la tendencia ya no hacia el máximo control del poder por parte de los ciudadanos, sino, por el contrario, hacia el máximo control de los súbditos por parte del poder.

La sexta falsa promesa trata de la educación de los ciudadanos. Bobbio citó a John Stuart Mill quien consideró que entre ciudadanos activos y pasivos, el poder prefiera a los segundos por dóciles e indiferentes, pero la democracia requiere de los primeros. La democracia requiere discusión, a través del cual se logra la comprensión de los temas más allá del entorno personal. En el funcionalismo, ese era un supuesto beneficio u output del sistema político. Pero aún así prevalece la apatía entre la mitad de los personas con derecho a voto.

Desde el punto de vista de la cultura política, éstas son personas que no están orientadas ni hacia los output ni hacia los input. Simplemente están desinteresadas por lo que sucede (como se dice en Italia con una frase afortunada) en “palacio”.

Entonces sucede que los votantes en el caso italiano, pero también se puede observar en el caso mexicano, disminuyen el voto de opinión y lo sustituyen con el voto de intercambio, el voto de clientela, basado en el apoyo político a cambio de favores personales.

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El porqué de la violencia

A partir de los lamentables acontecimientos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, de donde desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa, han surgido un sinfín de explicaciones sobre el porqué de la violencia. Desde la más inverosímil que asegura que los confundieron con miembros del cartel rival de “Los Rojos” hasta la más estúpida que asevera que la represión a los normalistas pretendía salvar la celebración del informe de la titular del DIF y esposa del Presidente Municipal.
En un artículo de opinión titulado “La industria criminal en México” del diario El País, Guillermo Trejo explica que la delincuencia organizada requiere de una sociedad desarticulada para poder ejercer su dominio, entonces la represión contra los normalistas buscaba sembrar el terror para imponer la obediencia a las autoridades de facto.
Hasta el momento es la razón que más se acerca a justificar lo injustificable. La hipótesis alternativa sería la de la irracionalidad de la violencia. Si Nietzsche viviera diría que no hay que preguntarse el porqué de la violencia, pues la violencia es el porqué. Una frase que invita a la reflexión, pero que no explica nada.
Rene Girard en su obra La violencia y lo sagrado expone que cuando algo está fuera del dominio del hombre entra en el campo de lo sagrado.

Lo sagrado es todo aquello que domina al hombre con tanta mayor facilidad en la medida en que el hombre se cree capaz de dominarlo. Es, pues, entre otras cosas pero de manera secundaria, las tempestades, los incendios forestales, las epidemias que diezman una población.

Aunque Girard no se explica cómo el hombre sitúa su propia violencia fuera de sí mismo.

Una vez que lo han conseguido, sin embargo, una vez que lo sagrado se ha convertido en esta sustancia misteriosa que merodea en torno a ellos, que los embiste desde fuera sin llegar a ser realmente ellos mismos, que los atormenta y los brutaliza, un poco a la manera de las epidemias o de las catástrofes naturales, se encuentran confrontados por un conjunto de fenómenos heterogéneos para nosotros pero cuyas analogías son muy notables.

El hombre primitivo introdujo el sacrificio para detener la violencia. La catarsis del sacrificio consiguió, según Girard, atajar la propagación desordenada de la violencia e impidió el contagio. La violencia contra los normalistas de Ayotzinapa justifica la violencia de los protestantes que incendian los Palacios, y la causa de la causa es la causa de lo causado. ¿El sacrificio del gobernador Angel Aguirre detendrá la espiral de la violencia en Guerrero?

Una sociedad primitiva, una sociedad que no posea un sistema judicial, está expuesta, como he dicho, a la escalada de la venganza, a la aniquilación pura y simple que ahora denominamos violencia esencial; se ve obligada a adoptar respecto a esta violencia unas actitudes incomprensibles para nosotros. Siempre tropezamos con dificultades para entender las cosas por las mismas dos razones: la primera es que no sabemos absolutamente nada respecto a la violencia esencial, ni siquiera su existencia; la segunda es que los mismos pueblos primitivos sólo conocen esta violencia bajo una forma casi deshumanizada, es decir, bajo las apariencias parcialmente engañosas de lo sagrado.

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La voluntad de poder

Antier se conmemoró otro año del natalicio de Nietzsche. Por tal motivo la revista Nexos promocionó algunos textos que han sido publicados en sus páginas. En el texto “Nietzsche: Los últimos días” de José Carlos Castañeda, el autor dice que la noción de voluntad de poder es frecuentemente malinterpretada y confundida con la voluntad de dominio.

Querer algo presupone que tengo una representación de lo que deseo. Pero esta acepción está intelectualizada; reduce la idea de voluntad a la imagen de un combustible que se necesita cuando ya hemos hecho planes. (…) Se trata de un impulso insaciable, insondable, ininteligible, que carece de fin y de sentido, ciego e inagotable. En esencia, la voluntad sólo consiste en la repetición del apetecer. Desea desear. No elige objetos ni tiene capacidad de deliberar. Nunca se guía por una razón o una finalidad.

Encuentra los orígenes de esta concepción en Kant, y es influenciada por Schopenhauer. Kant cayó en la tentación, dice Carlos Nino en una recopilación de sus conferencias, de pensar que había algo común a los hombres como la capacidad de tener voluntad racional. Schopenhauer, dice Castañeda, transformó la voluntad en deseo. En oposición a esta propuesta Nietzsche lanza la suya:

El poder, comentó Gilíes Deleuze, como voluntad de poder, no es lo que la voluntad quiere, sino lo que quiere en la voluntad. La voluntad de poder no busca el sentido, lo crea. Su dinámica es creativa. Más que responder al modelo del guerrero y a la imagen de la conquista, ofrece la figura del artista y el ideal de hacer de uno mismo una obra de arte.

Nietzsche propone poner en el centro de la vida al arte; ¿pero hacer de uno mismo una obra de arte? Esto último me recuerda una frase de Carl Gustav Jung; “Todos nacemos originales y morimos copias”. En la propuesta de Nietzsche, todos los hombres nacen iguales, tablas rasas, y cada uno debe hacer de su vida una obra de arte.
En el texto “La doble vida de Friedrich Nietzsche” de Rüdiger Safranski, el autor dice:

El pensamiento era esa fuerza que, más allá de los hechos, debía hacerse lo que él estaba haciendo. Nietzsche quiso por medio del pensamiento llegar a ser el autor de su propia vida; agradecerse sólo a sí mismo lo que era y había llegado a ser; dominar su propia historia, hacer de su vida un proyecto de pensamiento. Nietzsche quiso inventar a Nietzsche. En el cuarto libro de El gay saber escribe el aforismo 324: “No, la vida no me ha desilusionado porque, año tras año, me resulta más deseable y enigmática. A partir del día en que llegó el gran libertador: la idea de que la vida podía ser un experimento del que conoce”.

En opinión de Safranski, Nietzsche se propone salvar al mundo del nihilismo, y se hace la pregunta: ” ¿cómo podemos impedir convertirnos en bestias de la trivialidad después de la muerte de la religión?”

La formulación clásica de esa Voluntad de Poder se encuentra en la primera persona del singular: “Debes llegar a ser el señor de ti mismo. Señor también de tus propias virtudes. En el pasado, las virtudes eran las dueñas de ti mismo; pero ahora no pueden ser sino uno más entre tus muchos instrumentos. Debes desplegar el poder sobre tus virtudes y tus defectos, y aprender a usarlos una y otra vez según convenga, según tus más altos fines”.

La virtud de formación de uno mismo, de acuerdo con la interpretación de este autor sobre el pensamiento de Nietzsche, no tiene como origen un principio verdadero, porque no existe el género de la verdad sino sólo perspectivas. El principio se debe hacer verdadero.

El criterio para la verdad de la verdad no es su correspondencia con la realidad, sino que está en el hecho de darle poder, es decir, convertirlo en realidad. La verdad de la verdad es su poder de crear la realidad.

Pero el hombre lo que crea son representaciones y a partir de estas representaciones juzga al mundo.

“Esa es una lamentable historia: el hombre busca un principio a partir del cual poder despreciar al hombre. Inventa un mundo para poder denigrar y ensuciar este mundo: en realidad, siempre echa mano de la nada y erige esa nada en Dios’, e inevitablemente en juez y condenador de este ser”

Y en ello radica la crítica al nihilismo.

En sus escritos póstumos describió al nihilista como un hombre “que, del mundo tal como es, juzga que no debería ser y que, del mundo tal como debería ser, juzga que no existe. En consecuencia, la existencia (actuar, sufrir, querer. sentir) no tiene sentido; el pathos del ‘en vano’ es el pathos del nihilista”.

Aunque trato de entender, no logro captar a qué se refiere Nietzsche con la voluntad de poder. La voluntad de poder es algo que se domina y se utiliza para alcanzar los más altos fines, ¿pero qué son esos altos fines sino representaciones de lo que se desea? Así que no queda más que creer como dogma de fe que la voluntad de poder es creadora, que no busca el sentido sino que lo crea. Tal vez por esa razón Nietzsche describió a los seres supremos como seres creadores.

Una cultura y un Estado se justifican cuando pueden vivir y crear en ellos los ejemplares supremos. Los hombres creadores son, como Nietzsche escribe en su libro sobre la tragedia, las proyecciones luminosas en la oscuridad de la noche del sentimiento trágico de la vida.

Y el proyecto de Nietzsche es hacer del hombre un creador de cultura, para lo cual habría que educarlo en la alta cultura. ¿Y si ésta se opone a la cultura popular?

La visión de las cúspides del éxtasis como el verdadero sentido de la cultura se opone a y contradice expresamente la posibilidad de entender el sentido y la tarea de la cultura como el proyecto de la dicha, la libertad y el bienestar de la mayoría. Si se elige esta posibilidad entonces se elige; Nietzsche entendió esto muy bien, la cultura democrática donde triunfa el gusto de las masas.

Por paradójico que suene, en el pensamiento nietzscheniano, el Estado democrático impide, según Safranski; “el desarrollo de las grandes personalidades con su vocación por el bienestar, la dignidad humana, la libertad, la justicia compensatoria y la protección de los más débiles”.

La antigua sociedad de esclavos en Grecia es la cultura ejemplar, porque no permitió concesiones a los animales del rebaño democrático.

¡Tome chango su banana! De ahora en adelante nada de música popular, sólo música culta. Pero como no todos los individuos pueden ser creadores, el resto de los individuos se sacrifica por esta élite creadora de cultura.

“Una increíble cantidad de individuos debe ponerse al servicio de una minoría, más allá de sus necesidades personales, y someterse al modo de los esclavos a la precariedad de la vida, para que exista el terreno fértil y vasto del desarrollo del arte”

De acuerdo con Safranski, Nietzsche evidenció la contradicción inherente en la cultura, pues para poder producirla hace falta una clase ociosa que dependa del trabajo de los esclavos.

Mientras los tiempos modernos se avergüenzan sin renunciar a la explotación de la sociedad y la cultura, la sociedad de esclavos revela esa injusticia con una claridad brutal. Si el arte justifica la existencia de la vida estéticamente, su fundamento es una crueldad. La crueldad en el ser mismo de la cultura comprueba para Nietzsche que la existencia es una herida eterna, y el arte lejos de ser un medio terapéutico mantiene abierta esa herida.

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La violencia y la muerte

Este comentario fue retirado de la entrada anterior al blog para no trivializar un asunto tan grave, pero parece pertinente comentarlo en una entrada a parte. René Girard, en su obra La violencia y lo sagrado, habla del papel que juegan los dioses en la síntesis entre lo bueno y lo malo:

Existe un dios azteca, Xipe-Totec, cuyo culto deja especialmente manifiesto esta aptitud de la encarnación sagrada para ocupar todas las posiciones en el seno del sistema. A veces el dios se hace matar y desollar bajo las apariencias de la víctima que le sustituye, otras, al contrario, este mismo dios se encarna en el sacrificador; él es quien desuella a las víctimas para revestirse con su piel, para convertirse, en cierto modo, en ellas, y esto muestra claramente que el pensamiento religioso concibe a todos los participantes del juego de la violencia, tanto los activos como los pasivos, como dobles entre sí.

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Pero ahora, dice Girard, los muertos sustituyen a los dioses, y se pregunta: “¿porqué los muertos pueden encarnar el juego de la violencia con igual motivo que los dioses?”

La muerte es la peor violencia que puede sufrir un ser vivo; es, por consiguiente, extremadamente maléfica; con la muerte, penetra la violencia contagiosa en la comunidad y los seres vivos deben protegerse de ella. Aíslan el muerto, hacen el vacío a su alrededor; toman todo tipo de precauciones y sobretodo practican unos ritos fúnebres, análogos a todos los demás ritos en cuanto tienden a la purificación y a la expulsión de la violencia maléfica.

En medio de la vorágine de violencia irracional desatada en el país, se impone la necesidad de encontrar un sentido a tantas muertes. Quisiéramos pensar que sus muertes no fueron inútiles, que a partir de su sacrificio surgirá un nuevo México en el que se respete la vida y los demás derechos humanos. Pero lo mismo pensamos con cada masacre.

Sean cuales fueren las causas y las circunstancias de la muerte, el que muere se encuentra siempre respecto al conjunto de la comunidad, en una relación análoga a la de la víctima propiciatoria. A la tristeza de los supervivientes se une una curiosa mezcla de espanto y de alivio propicia a los propósitos de enmienda. La muerte del aislado aparece vagamente como tributo que se debe pagar para que la vida colectiva pueda proseguir. Muere un solo ser y la solidaridad de todos los vivos se ve reforzada.

Se levantarán altares, se erigirán monumentos y se darán discursos en los que se prometa no olvidar lo ocurrido. Los muertos juegan el papel de los dioses porque en ellos se encuentra la dualidad de la muerte y de la vida nueva de la comunidad. Tal parece, dice Girard, que la muerte misma fuera la divinidad. De manera análoga a la que los narcotraficantes han quitado al intermediario -los muertos- para adorar a la Santa Muerte.

En la muerte, pues, está la muerte pero también la vida. No hay vida en el plano de la comunidad que no hable de la muerte. Así, la muerte puede aparecer como la divinidad auténtica, el lugar en que se unen lo más benéfico y lo más maléfico. Eso es, sin duda, lo que quiere decir Heráclito cuando afirma: Dionisios es lo mismo que Hades. No podríamos admitir que un pensador de la talla de Heráclito pretenda únicamente recordar los vínculos aparentemente anecdóticos que unen a la mitología infernal a la de Dionisos. El filósofo reclama la atención sobre la razón de ser de estos vínculos.

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#JusticiaParaAyotzinapa

En Ayotzinapa, Guerrero, se encuentra la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, célebre por haber formado a Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, dos líderes guerrilleros en la década de los sesenta que fueron víctimas de la guerra sucia en México.
Por el blog de Elia Casillas nos enteramos que el 26 de septiembre de 2014, los estudiantes del primer año de la normal decidieron recolectar fondos para financiar su participación en la marcha que paradójicamente conmemora la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968. Para su mala suerte ese día la esposa del Presidente Municipal rendía su informe de labores al frente del DIF y el evento era resguardado por la policía municipal, estatal y federal. Una nota periodística señala que la esposa del Presidente Municipal es hermana de dos famosos narcotraficantes. Esa misma nota dice que el cuñado del Presidente Municipal pagaba a éste hasta dos millones de pesos al mes por controlar a la policía municipal. Por lo que se puede aseverar que la causa de la muerte de los normalistas fue la corrupción.
Abel Barrera, Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, en un artículo de opinión de lasillarota.com describió lo acontecido de la siguiente manera:

El 26 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala se desató la barbarie. Alrededor de 80 normalistas que iban a bordo de tres autobuses de pasajeros fueron baleados por la Policía Preventiva Municipal, cinco normalistas fueron heridos, uno de ellos, Aldo Gutiérrez Solano, se encuentra en un hospital con muerte cerebral. En un segundo ataque, ésta vez realizado por hombres armados sin identificar, dos estudiantes fueron asesinados, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava. En la dispersión que generó este segundo ataque, un estudiante corrió desesperado apartándose del resto de sus compañeros, al otro día, a tres cuadras de donde ocurrieron los hechos, fue encontrado sin vida con visibles huellas de tortura, sin ojos y desollado del rostro; después de ser identificado por sus compañeros, éstos constataron que se trataba de Julio Cesar Fuentes Mondragón.

Un camión que transportaba al equipo de fútbol “Los Avispones” de tercera división a Chilpancingo fue confundido con los normalistas y atacado por sicarios y agentes de la policía municipal. En el ataque perdieron la vida el chofer del camión, un jugador de 15 años y una mujer que viajaba en un taxi.
El viernes 3 de octubre de 2014 varios medios de comunicación daban cuenta de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había otorgado medidas cautelares en favor de los 43 estudiantes desaparecidos. El comunicado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan lo describe así:

Se trata del mecanismo con que cuenta la CIDH frente a casos de situaciones graves y urgentes que impliquen el riesgo de un daño irreparable a los derechos humanos de una o más personas, y tiene como finalidad que el Estado adopte aquellas medidas necesarias para proteger a las víctimas y prevenir que se actualicen mayores daños a sus derechos. En este caso, la CIDH encontró que el caso reunía los requisitos de gravedad, urgencia y riesgo de daños irreparables debido, entre otros, a la “falta de conocimiento sobre el paradero o destino de los 43 estudiantes… a pesar de las denuncias interpuestas” por sus familiares.

De estos 43 desaparecidos, testigos de los hechos indicaron que al rededor de 20 normalistas fueron detenidos por las patrullas 017, 018, 020, 022 y 028. El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan presentó una demanda de amparo que les permitiera localizarlos.

Ante este hecho, se interpuso un amparo por desaparición de personas, lo que derivó en que el actuario del noveno juzgado de distrito realizara una búsqueda en todos los centro de detención en Iguala para determinar el paradero de los estudiantes detenidos. El actuario ha hecho constar dentro del amparo 490/2014 que los estudiantes no se encuentran en ningún centro de detención.

La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas en su artículo II define la desaparición forzada como:

Para los efectos de la presente Convención, se considera desaparición forzada la privación ilegal de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes.

En este delito no se puede alegar la obediencia de una orden como una eximente de responsabilidad, así lo estipula el primer párrafo del artículo VIII de la Convención:

No se admitirá la eximente de la obediencia debida a órdenes o instrucciones superiores que dispongan, autoricen o alienten la desaparición forzada. Toda persona que reciba tales órdenes tienen el derecho y el deber de no obedecerlas.

Según la revista Proceso, esos mismos 20 normalistas habrían sido encontrados el sábado pasado, en fosas clandestinas, calcinados y con indicios de tortura.
Barreda culpa a la impunidad de lo ocurrido; “Si los policías de Iguala dispararon contra autobuses de estudiantes, es porque sabían que nadie los sancionaría, como nadie ha sancionado a los agentes que asesinaron y torturaron normalistas el 12 de diciembre de 2011.”
El PRD, por su parte, se apresuró a exculpar al gobernador Angel Heladio Aguirre Rivero, alegando que no tenía responsabilidad en lo ocurrido, que la responsabilidad era, en todo caso, del Presidente Municipal José Luis Abarca, también emanado de las filas del PRD.
El cúmulo de evidencias apuntan a la omisión en la investigación de diversos delitos que señalaban como imputado al Presidente Municipal de Iguala. En esta nota del portal Sinembargo.mx, René Bejarano afirma haber denunciado a José Luis Abarca por el homicidio del perredista Arturo Hernández Cardona. En esta otra nota del diario El País, la señora Lorena Mendoza Martínez también denunció al Presidente Municipal de Iguala por el asesinato de su marido Arturo Hernández Cardona, junto con otros dos dirigentes de Unidad Popular. Aunque el gobernador no nombra al Procurador General de Justicia, de acuerdo con el artículo 80 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Guerrero; el Titular del Poder Ejecutivo Estatal puede removerlo libremente. Si el Procurador General de Justicia no investigó estos delitos, el Gobernador pudo haberlo removido.
El Gobernador Angel Heladio Aguirre Rivero debe pedir licencia al cargo para permitir una investigación independiente de los hechos.
Fundar y otras organizaciones de derechos humanos han formulado las siguientes demandas:

1. Llevar a cabo una investigación independiente, expedita y eficiente de todos los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala.
2. Procesar y sancionar a los Policías municipales responsables de las ejecuciones extrajudiciales, así como a las autoridades Municipales que omitieron y consintieron las graves violaciones a los derechos humanos descritas.
3. Iniciar los procesos administrativos y judiciales contra autoridades Estatales y Federales que faltaron a su deber de prevenir razonablemente estas graves violaciones a los derechos humanos.
4. Realizar las investigaciones y acciones de búsqueda para dar con el paradero y presentación con vida de los 57 estudiantes desaparecidos.
5. Implementar medidas cautelares a fin de garantizar y salvaguardar la integridad física y psicológica de los 57 estudiantes desaparecidos.
6. Garantizar la atención integral, médica y psicológica, de los estudiantes lesionados.
7. Establecer la verdad y reparar integralmente los daños a las víctimas y sus familiares.
8. Garantizar la seguridad e integridad de los estudiantes que han denunciado los hechos y de las personas defensoras que acompañan en su proceso a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en acuerdo a lo establecido en la Declaración sobre el derecho y la responsabilidad de los individuos, grupos y órganos de la sociedad de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos universalmente.

Cabe señalar que aunque en un inicio se pensaba que eran 57 los desaparecidos, la cuenta final fue de 43. Ahora se sabe que no fueron 20 sino 28 los cadáveres encontrados en las fosas clandestinas. Falta encontrar a 15 desaparecidos.

Debemos acabar con la corrupción y la impunidad, antes que estos males acaben con nosotros.

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El cuarto poder

En Japón, la burocracia es un poder y se le considera el cuarto poder. Ese modelo de eficiencia ideado por Max Weber, se transformó en algo negativo; el burócrata hace las cosas con desdén.  Y el burocratismo se define como la influencia excesiva de los burócratas. 
En la última reforma política se modificó la Constitución federal para otorgarle al Instituto Nacional Electoral (INE) la facultad de designar a las consejeras y los consejeros presidentes y las consejeras y los consejeros electorales de los Organismos Públicos Locales (OPLES).
El artículo 41, inciso V, apartado C, último párrafo establece:

Corresponde al Instituto Nacional Electoral designar y remover a los integrantes del órgano superior de dirección de los organismos públicos locales, en los términos de esta Constitución. 

¿Y qué fue lo que sucedió? El Consejo General del INE designó principalmente a excolaboradores y amigos en los cargos de consejeras y consejeros electorales. Claro que pasaron exámenes, ensayos presenciales y demás filtros. Claro que hubo excepciones, pero éstas actuaron más como una distracción. El ilusionista no podría realizar su acto de magia sin distraer al público. Ayer, durante la sesión extraordinaria del Consejo General del INE, los consejeros se rasgaban las vestiduras alegando que preferían cometer errores propios que ceder a las influencias políticas. El Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática se dijeron engañados. Nos revelaron que el actual Consejo General del INE es producto de la repartición de cuotas, que esperaban que se respetaran los acuerdos y se otorgarán dos consejeros a cada una de las tres principales fuerzas políticas, de manera análoga a la conformación del Consejo General, por cuotas. Pero como sucede aquí y en China, el que parte y reparte le toca la mayor parte. Como Marco Antonio Baños, presidente de la Comisión de Vinculación con Organismos Públicos Locales, fue propuesto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se piensa, no sin razón, que todos estos burócratas del INE son soldados del PRI. El tiempo les dará la razón o, por el contrario, se probará la hipótesis alterna: que el INE actúa de forma partidista y representa, en sí mismo, el cuarto poder. Por lo pronto se vislumbra en el futuro otra reforma electoral en la que se diseñen nuevos mecanismos de elección de éstos consejeros en los que la facultad de elegirlos regrese al Congreso, desde donde nunca debió salir. ¿Le convenía al INE apegarse a los acuerdos metaconstitucionales? Por lo menos hubiera conservado la facultad de designar a uno de siete consejeros en cada uno de los OPLES. El Consejo General del INE abusó de la facultad otorgada y gracias al mecanismo de división de poderes, el Congreso limitará su poder.
En cuanto a mi participación en el proceso, sentí asco al saber que cinco consejeros del INE habían coincidido en el noventa y tantos por ciento de sus propuestas. Y que los seis restantes consejeros se sumaron al acuerdo para no quedar fuera de lugar. Que si la regué en la entrevista, que si me ganaron los nervios y la boca se desconectó del cerebro, que si las arañas; esa fue mi actuación y asumo mi responsabilidad. Pero que tampoco nos vengan con el cuento de que todo fue claro como el agua. Salimos de la partidocracia para arrojarnos a los brazos del burocratismo esperando, como esperaba Weber, que fuera lo mejor. Se equivocó, nos equivocamos.

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