De die in diem
El excelentísimo embajador de Japón en México, Kozo Honsei, inauguró el día de ayer, 25 de marzo, la exposición “Archivos de afecto: Memorias familiares de la migración japonesa a México” en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado en la calle de Moneda número 13, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
El doctor Shinji Hirai me hizo llegar la convocatoria y participé con el pasaporte japonés de mi abuelo y un libro de cuentas en el que, escrupulosamente, apuntaba las ventas diarias desde la década de los sesenta. Desafortunadamente, no pude asistir a la ceremonia de inauguración, pero espero poder visitar la exposición en estos días.
Privacy Policy 🔗Last updated: March 23, 2026
This privacy policy applies to the HydroMate: Water & Plant mobile application (herein referred to as “the App”), developed by Jorge Kenichi Ikeda Rodriguez. This page informs you of our policies regarding the collection, use, and disclosure of personal data when you use our App.
1. Information We Collect 🔗HydroMate is designed with privacy as a priority. The App does not collect, transmit, or share any personally identifiable information with third parties.
La primera vez que escribí sobre Bitcoin fue el 24 de junio de 2011. Confieso —con la serenidad que da el paso del tiempo y el dolor que da el hindsight financiero— que en aquellas épocas no comprendía del todo el funcionamiento del blockchain, ni la elegancia matemática de la criptografía de llave pública y privada. Realizaba transacciones por 10 dólares que hoy tendrían un valor cercano a mil, si hubiera tenido la prudencia ascética de conservar aquellos bitcoins. No lo hice. Como casi todos, subestimé lo que no entendía del todo.
No es casualidad que el 11 de febrero de 2026 el Senado de la República autorizara a la Presidencia el ingreso de 19 elementos de los Navy SEALs de la United States Navy. Oficialmente, vinieron a “realizar actividades de capacitación”. Extraoficialmente —es decir, en el único terreno donde florece la verdad en México: el rumor informado— su presencia coincidió con acontecimientos demasiado relevantes para ser mera pedagogía castrense.
El acrónimo SEAL proviene de Sea, Air and Land. No se trata de un detalle semántico, sino operativo: son una unidad entrenada para intervenir en mar, tierra y aire. Se especializan en operaciones antiterroristas (captura o eliminación de objetivos de alto valor), rescate de rehenes, reconocimiento especial detrás de líneas enemigas, guerra no convencional, acciones directas y operaciones marítimas complejas. No son instructores de educación física. Son una fuerza diseñada para misiones quirúrgicas que los Estados prefieren no explicar con demasiada claridad.
Como se había anticipado —sin necesidad de dones proféticos ni filtraciones de inteligencia—, el petróleo que México “solidariamente” le regalaba a Cuba terminaría por convertirse en un nuevo punto de fricción con Estados Unidos. Tras la intervención en Venezuela, Donald Trump vaticinó que, sin el petróleo venezolano, Cuba caería en cuestión de días. El cálculo falló por un detalle menor: México se había convertido en el principal proveedor energético de la isla.
Estados Unidos no necesitó invadir México para obtener el mismo tipo de cooperación que obtuvo de Venezuela. ¿Para qué mandar marines si basta una llamada de Washington? Trump —siempre prudente y mesurado— anunció que el siguiente en caer sería Cuba, y vaticinó que sin el petróleo venezolano la isla se derrumbaría. Incluso bromeó diciendo que Marco Rubio, su Secretario de Estado, sería el nuevo presidente cubano. Pero la realidad, siempre tan grosera con la fantasía, les recordó que el mayor proveedor de petróleo a Cuba no es Venezuela… sino México.
La ventana de oportunidad para atacar a México se cierra en noviembre, con las elecciones intermedias en Estados Unidos. Todo apunta a que los republicanos perderán ambas Cámaras y, ante esa perspectiva, Donald Trump habría barajado —en ese estilo tan sutil y respetuoso de las instituciones que lo caracteriza— la posibilidad de cancelar o suspender los comicios. Teme que, al perder el control legislativo, resurja el fantasma del impeachment que lo persigue desde su primera administración.
Ante la falta de información y las mentiras de las “versiones oficiales”, sólo queda formular algunas conjeturas sobre lo que realmente ocurrió en Venezuela. Se manejan dos hipótesis igualmente plausibles: la entrega pactada y la traición.
Se dice que Maduro pactó su entrega por dos razones. La primera se apoya en una nota aparecida en diversos medios que daba cuenta de una “amenaza de muerte” por parte de Cuba si cedía. Con la captura, salvaba la cara y, probablemente, la vida. El segundo argumento es que se llevaron a la esposa, algo poco común en estos casos, sobre la cual no pesaba ninguna acusación, pero que será imputada por lavado de dinero tan pronto comparezca ante un tribunal.
Como ya se había advertido en este blog —para sorpresa de nadie—, al inicio del segundo mandato de Trump comenzaron a aparecer indicios de que México figuraba como posible teatro de operaciones militares estadounidenses. Nada nuevo bajo el sol: el vecino del norte descubriendo de pronto que los problemas que él mismo produce “vienen de afuera”.
El canal de YouTube @SoloFoseca dio cuenta del cambio de enfoque: de México a Venezuela. La fuente no era un blog conspirativo ni un hilo de X, sino un reportaje de The Washington Post, convenientemente replicado por La Jornada y otros medios. Según ese reporte, la posición inicial de Stephen Miller, asesor de seguridad con la sutileza diplomática de un ariete, consistía en atacar cárteles de la droga en territorio mexicano. Así, sin más: soberanía, derecho internacional y tratados bilaterales como daños colaterales aceptables.
Ohaka-mairi es la costumbre japonesa de visitar la tumba familiar para limpiar la tumba, poner flores frescas, incienso, en algunos lugares acostumbran llevar comida o bebidas, echar agua sobre la lápida y rezar. En Japón se realiza en Obón, pero acá en México se acostumbra el día de muertos. Antes visitábamos las tumbas de toda la parentela y ahora, sólo la tumba familiar.
.
Dentro de unos días se llevará a cabo una exposición sobre la Migración Japonesa a México, por lo que presté un libro de cuentas de mi abuelo y un pasaporte, que no era el original que había ofrecido, sino otro más reciente que apareció en uno de sus álbumes. Así que compartí algunas de las imágenes con el hermano de mi papá que ya pasa de los ochenta años y es el único que me puede dar razón de algunas de las personas que aparecen en las fotos.