En fin de semana participé en la XVII Convención Nacional Nikkei (CONANI) en la ciudad de León, Guanajuato. Y es un evento para reunir a los descendientes de japoneses de todo el país. Todo estuvo muy bien, pero hubo una plática con el título de “ikigai” que fue impartida por Seibi Ninomiya, una nikkei de tercera generación (sansei). El problema es que “ikigai” no tiene un significado preciso para los japoneses, ni es su filosofía de la vida. Si le preguntan a un japonés cual es su “ikigai” o propósito en la vida, lo más seguro es que conteste lo mismo que cualquier otro habitante del planeta; “cuidar a los nietos, practicar jardinería, cocinar, reunirse con los amigos, hacer un trabajo útil”. No es ningún secreto de la felicidad, tampoco es una fórmula mágica para encontrarlo, menos que todos deban descubrir una única misión profesional. ¿Entonces, qué es? Un pretexto para vender libros, cursos y pláticas sobre superación personal.
En un video de Tiktok, Jonny Thompson explica lo que es la Pseudo-profound BS o la mierda pseudoprofunda. Dale a los oyentes unas palabras que suenen profundas, como “el significado de la vida”, y deja que lo interpreten como algo. profundo. Por ejemplo; “haz de la fuerza de hoy un todo”. Ponle una imagen bonita y véndela como poster. En 2015, el investigador Gordon Pennycook ganó un premio Ig Nobel (parodia de los premios Nobel) porque la gente no sabe distinguir entre la filosofía genuina y la Psudo-profund BS. El investigador argumentó que existen dos razones para ello; si uno ve una frase bella, piensa que el autor ha pensado tanto el significado como la poesía de la frase. Y la segunda razón tiene que ver con las palabras. Si se utilizan palabras profundas y “filosóficas”, uno se culpa por no entenderlas, antes de analizar las palabras incomprensibles que se han colocado frente a uno. Las palabras son consideradas profundas y el autor, un sabio incomprendido. De acuerdo con Thompson, Nietzsche nos advirtió de aquellos que revuelven el lodo para hacer parecer el agua profunda. Hay una cantidad de gente en la mercadotecnia, la administración, la política, en la industria del wellness (bienestar) y hasta en la filosofía que piensan que concatenar palabras profundas los hace unos genios. Pero las palabras sólo son profundas si, y solo si, pueden ser entendidas. Pero si alguien las esconde en frases como “el significado de la vida” tal vez no tenía una idea clara de lo que quería decir desde un inicio.
La vida no tienen un significado, cada persona le asigna el significado que le acomode o ningún significado, también se vale, por lo que no existe una receta secreta para descubrir el significado de la vida o que todos deban tener un significado. Lo peor es que un descendiente de japonés o, incluso, un japonés, pretenda vender la receta de la felicidad o el remedio chino e infalible que fue descubierto por los orientales hace miles de años y los occidentales todavía ignoramos, así que un servidor, como buen gurú, por una módica cantidad, los voy a guiar por estas turbias aguas.
En otra CONANI, en Cuernavaca, Morelos, se presentó Alejandro Kasuga, con un tema que era verdaderamente sorprendente para los mexicanos y es la idea de 気をつける que se traduce en poner atención o ser cuidadoso o encargarse de algo. Esta idea tiene que ver con que si uno usa un baño público, lo deja como le gustaría encontrarlo. Es una preocupación genuina por el bienestar del otro desconocido y como resultado, uno termina recibiendo el beneficio de un baño limpio y no, como ocurre muchas veces en nuestros países, un baño público es sinónimo de algo asqueroso y desagradable. En otro video de Tiktok le cuestionaban a un japonés si los extranjeros que no respetan sus normas sociales deberían ir a Japón, y el entrevistado se pronunciaba porque mejor no fueran. Su argumento era que esas eran las normas que habían encontrado para vivir en paz, por lo que si no se está dispuesto a, por ejemplo, limpiar el baño después de usarlo, era mejor que no fueran.
Es una idea equivocada pensar que los japoneses son “naturalmente” ordenados o limpios. Se han vuelto ordenados y limpios, porque, como en la teoría de juegos, hay una serie de normas e incentivos para ser ordenado o limpio. Cuando vivía en Japón, debía separar la basura, porque si no lo hacía, no solo se me imponía una multa, sino que debía cubrir el costo de una persona que separara la basura en mi lugar, el costo de no hacerlo o el incentivo para hacerlo, era demasiado alto para ignorarlo.