Al momento de escribir estas líneas, todavía no se lleva a cabo el partido entre Inglaterra y Argentina correspondiente a las semifinales de la Copa del Mundo de este año. Este partido está lleno de significado. El 30 de julio de 1966 fue la última vez que Inglaterra jugó una final de la Copa del Mundo. Se impuso a Alemania Occidental con un marcador de 4-2 y obtuvo el único trofeo mundial en su historia.
Del 2 de abril al 14 de junio de 1982 se llevó a cabo la Guerra de las Malvinas, que enfrentó a la República Argentina y al Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. El 22 de junio de 1986 se jugó el partido “por las Malvinas” entre Inglaterra y Argentina en el Mundial de fútbol México 86.
Fue el único partido al que asistí en ese Mundial. Además, ocurrieron dos hechos históricos: el gol del siglo y el gol de la mano de Dios. Maradona fue el protagonista de ambos. En aquel entonces, mi tío, Benito Ikeda Kimura, era el director general de El Surtidos de Observatorio, S.A. de C.V., y un directivo de Helvex, si no es que era el dueño, lo invitó a su palco en el Estadio Azteca. Mi tío hizo extensiva esa invitación a su hermano, o sea, mi papá, y por esa razón pude asistir.
El partido de hoy está envuelto en la controversia de decisiones arbitrales que han tenido como beneficiarios a Lionel Messi y a la selección argentina. En el partido entre Argentina y Argelia, Messi fue a buscar un balón al minuto 31 y le propinó un pisotón en la pantorrilla al jugador argelino Aïssa Mandi. De acuerdo con el exárbitro Arturo Brizio, la jugada ameritaba una tarjeta roja por el uso de fuerza excesiva al impactar con los tacos directamente sobre la pierna del rival. No se marcó nada.
En el partido entre Egipto y Argentina, el árbitro marcó un penal a favor de Argentina, pero no quiso señalar la misma sanción en una jugada similar en perjuicio de Egipto. Además, le anularon un gol a Egipto por una falta sobre Lisandro Martínez a 80 metros de la portería, precedida por varios pases y que culminó con el gol posteriormente invalidado.
A pesar de que Inglaterra eliminó a México en este Mundial y de la dicha de haber visto jugar a Maradona, espero que la justicia divina se manifieste —en este caso, el Dios del fútbol— y castigue a la Argentina de Infantino con una dolorosa derrota. Reconozco el infantilismo de mi pensamiento, pero prevalece mi fe en la justicia en el mundo.