Daniel Cosío Villegas decía que en México lo público era privado y lo privado, público. Ante la falta de información, conjeturas. El medio Código Magenta dice que el fin de semana se vivió un intento de golpe de Estado. ¿Cuál es el fundamento? Las conjeturas. ¿Cuáles son los hechos?
Rubén Rocha Moya regresó al gobierno de Sinaloa sin, aparentemente, avisarle a nadie. El partido Morena y los gobernadores emanados de ese instituto político se deslindaron. Argumentaron que los proyectos personales no pueden anteponerse a los del país. La Presidenta se excusó de asistir a la Mañanera y se escondió.
Suponiendo, sin conceder, que se tratara de un intento de golpe de Estado, los Estados Unidos lo pararon en seco. El administrador de la DEA, Terrance C. “Terry” Cole, solicitó a Omar García Harfuch detener a Rocha Moya y entregarlo a la DEA. La declaración más fuerte señalaba que oficiales del más alto rango estaban coludidos con los narcotraficantes y que, sin su venia, estos no podrían realizar sus actividades.
Las versiones periodísticas y de la comentocracia dicen que Rocha Moya regresó a solicitud de López Obrador. Y después del fallido intento por cínicamente retomar el poder, falló su estrategia.
Pedro Ferriz Hijar, en un video de TikTok, explicaba que Andrés “Andy” López Beltrán había sido detenido por migración en Houston varios meses antes y devuelto a México. ¿Por qué apenas se da a conocer este hecho? El anuncio del retiro de la visa estadounidense fue una estrategia propagandística que le salió a pedir de boca.
Muchos analistas argumentan que esta es la estrategia de López Obrador para volver al poder. En el caos, López Obrador florece.
Por una parte, la estrategia galvanizó a Morena, obligando a los moderados a respaldar a Andy y al ala radical del partido. Aunque no lograron que la gente se identificara con la causa de Andy. Al contrario: a los resentidos, que son mayoría en el partido, les dio gusto el hecho.
Por otra parte, los opositores se sintieron respaldados por el gobierno de los Estados Unidos y exacerbaron los ánimos en contra del régimen. Todo esto es producto de años de polarización promovida desde el poder.
Armando Guzmán alega que el gobierno de los Estados Unidos no va a hacer nada si no es en defensa de sus intereses. Tal y como ocurrió en Venezuela, donde no apoyó la democratización del país, sino que prefirió montar un gobierno títere que respondiera a sus intereses.
En México no puede haber mayor títere que Morena, pues, al sentirse deslegitimado por su ilegal vínculo con la delincuencia organizada, baila al son que le toca Washington.